jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
si me muriera esta noche
en una hora, tal vez dos
silenciosamente como
uno de esos perros de la calle que
no son de nadie y que nadie
echa de menos ni
siquiera un poco; si
me muriera esta noche, y
mañana mi cuerpo amaneciera
tieso en la cama, duro como
una estaca o una piedra, rígido
como las cariátides de mármol que
vigilan el paso de las almas
de los muertos al averno, quién
pensaría al verme que
dentro de mí ya todo
de tiempo atrás estaba
completa y absolutamente
hecho trizas, hecho
polvo
en una hora, tal vez dos
silenciosamente como
uno de esos perros de la calle que
no son de nadie y que nadie
echa de menos ni
siquiera un poco; si
me muriera esta noche, y
mañana mi cuerpo amaneciera
tieso en la cama, duro como
una estaca o una piedra, rígido
como las cariátides de mármol que
vigilan el paso de las almas
de los muertos al averno, quién
pensaría al verme que
dentro de mí ya todo
de tiempo atrás estaba
completa y absolutamente
hecho trizas, hecho
polvo
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