Hejaran
Poeta asiduo al portal
[COLOR="green"MI PRIMERA NOVELA]
Todo empezó sin pensar ni saber lo que surgía, tenía en mente un relato de una aventura vivida, entonces empecé a narrar y a escribir, al principio me gustó cuando fue cogiendo vida.
Yo no quería parar pero la historia seguía en mi mente, llevaba veinte páginas o más y siempre que le daba altura surgía una nueva aventura, era un torrente de ideas, todas querían salir, viendo lo que me fluía me tomé un poco de tiempo, me había enredado mucho y yo mismo no entendía.
Qué será toda esta maraña, un cuento, una historia, o un enredo, si no me pongo a pensar en el principio me quedo repasando la aventura, tomé el hilo, ya tenía mas claridad, todavía carecía de título, ni sabía si seguía, pero terminé el primer capítulo.
Cuando lo leía corregía y repasaba un poco más me gustaba, había que hacer un giro y sin normas ni sistema volví a retomar el tema.
De pronto caí en la cuenta de que para narrar una vivencia tenía que haberla sentido, y combinando unas ideas con otras le apliqué lo vivido, así encontré el camino escondido y con mucho pulso y premura me lancé a continuar la aventura.
El block se me terminaba mientras estudiaba y pensaba por dónde debía seguir, así surgió la idea que le dio cuerpo a la historia, primero el entorno y los parajes, después los personajes, y finalmente me acordé del artista y creé el protagonista, como era una vivencia fue muy fácil la escogencia, y de protagonista hice yo.
Ya tenía todo armado, sólo faltaba un complemento, y surgió lo femenino, después de mucho quite y ponga le di vida a La Conga, una joven aguerrida, como jefe de una guarida de malandrines braveros, bogas, aserradores y lancheros.
Así todo se facilitó y la aventura siguió, y complementando unos personajes con situaciones vividas e inhóspitos parajes, el capítulo final fue una evidencia.
De dónde salió tanta letra menuda, ya para mí esto no era sorpresa, todo estaba en mi cabeza, y la mente despejada para dejarla plasmada.
Era tanta la emoción de haber hecho esta novela, no importaban las noches en vela, lo importante era que ya estaba escrita.
Así como nació la novela, así nació el escritor, este escrito le dio vida. [/COLOR]
Todo empezó sin pensar ni saber lo que surgía, tenía en mente un relato de una aventura vivida, entonces empecé a narrar y a escribir, al principio me gustó cuando fue cogiendo vida.
Yo no quería parar pero la historia seguía en mi mente, llevaba veinte páginas o más y siempre que le daba altura surgía una nueva aventura, era un torrente de ideas, todas querían salir, viendo lo que me fluía me tomé un poco de tiempo, me había enredado mucho y yo mismo no entendía.
Qué será toda esta maraña, un cuento, una historia, o un enredo, si no me pongo a pensar en el principio me quedo repasando la aventura, tomé el hilo, ya tenía mas claridad, todavía carecía de título, ni sabía si seguía, pero terminé el primer capítulo.
Cuando lo leía corregía y repasaba un poco más me gustaba, había que hacer un giro y sin normas ni sistema volví a retomar el tema.
De pronto caí en la cuenta de que para narrar una vivencia tenía que haberla sentido, y combinando unas ideas con otras le apliqué lo vivido, así encontré el camino escondido y con mucho pulso y premura me lancé a continuar la aventura.
El block se me terminaba mientras estudiaba y pensaba por dónde debía seguir, así surgió la idea que le dio cuerpo a la historia, primero el entorno y los parajes, después los personajes, y finalmente me acordé del artista y creé el protagonista, como era una vivencia fue muy fácil la escogencia, y de protagonista hice yo.
Ya tenía todo armado, sólo faltaba un complemento, y surgió lo femenino, después de mucho quite y ponga le di vida a La Conga, una joven aguerrida, como jefe de una guarida de malandrines braveros, bogas, aserradores y lancheros.
Así todo se facilitó y la aventura siguió, y complementando unos personajes con situaciones vividas e inhóspitos parajes, el capítulo final fue una evidencia.
De dónde salió tanta letra menuda, ya para mí esto no era sorpresa, todo estaba en mi cabeza, y la mente despejada para dejarla plasmada.
Era tanta la emoción de haber hecho esta novela, no importaban las noches en vela, lo importante era que ya estaba escrita.
Así como nació la novela, así nació el escritor, este escrito le dio vida. [/COLOR]
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