ISANDA
Anabel Barragán
Te dibujas en mi arena
amando mi frágil manera
de emprender la tarea
de romper mi alma de poeta.
Desgarro los lexemas
por tu boca que no reverbera
aguas de magnánima ribera.
Eres apego a la tierra.
Mi primigenia naturaleza.
Me amarras a tu descendencia
y te enredas en tu telar
de Penélope, de espera.
Hija de voces extranjeras
versada de histórica leyenda.
A la par Isis y Julio César
navegan también por mitología griega.
Soy semilla de tu semanera
órgano solapado a tu existencia.
No olvido tu favor de abeja
de espejo, de voluntad férrea.
Más a veces, me tornas madeja
y en los entresijos de la contienda
no logro enlazarme a la enmienda
en inundarme de azul tibieza.
amando mi frágil manera
de emprender la tarea
de romper mi alma de poeta.
Desgarro los lexemas
por tu boca que no reverbera
aguas de magnánima ribera.
Eres apego a la tierra.
Mi primigenia naturaleza.
Me amarras a tu descendencia
y te enredas en tu telar
de Penélope, de espera.
Hija de voces extranjeras
versada de histórica leyenda.
A la par Isis y Julio César
navegan también por mitología griega.
Soy semilla de tu semanera
órgano solapado a tu existencia.
No olvido tu favor de abeja
de espejo, de voluntad férrea.
Más a veces, me tornas madeja
y en los entresijos de la contienda
no logro enlazarme a la enmienda
en inundarme de azul tibieza.