MiguelEsteban
ÚNICO
Tan hondo, tan claro, tan vivo,
es tu latido que muerde,
es el sueño en ti cumplido.
Alta dicha nacida,
desdén que besa tu piel,
deseos en sinfonía,
anhelos de amarte siempre,
solo un instante gira en mi mente,
aquel en que nuestras miradas
se encontraron allí,
allí yo sonreí, allí yo me perdí,
el alma, solo creí en su voz,
y se hizo letra de tu silueta.
El alma tenías inquieta,
la vi sin pensar qué quería ella,
la acaricié con un beso
y siempre se quedó acurrucada
en mi parpadeo.
Me quedé queriendo
en tu recuerdo,
me quedé en el presente
de tu aliento,
me tallaste la flor de hielo
en aquel invierno.
Hoy sigo el susurro
a su cárcel de silencio,
siento el alarido surcando irremediable
el vivir en ti, para ti y por ti
el vivir por mí sintiendo
que soy adicto a ti.
Hoy te dedico la noche
que ya se cuela en mi ventana.
El velo que mueve mi sentimiento,
el viento de mi voz
que te busca, y te abraza,
será tarde el mañana
si hoy puedo acariciarte
si hoy puedo decirte
que te quedes,
aquí dentro, aquí,
donde todo lo que te dije lo sentí.
El Castellano y Leannán-Sídhe