Mi querida, queridísima...

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi querida, queridísima Margarita:

Por el Camino Grande, el que lleva a la majada del tío Antón, he venido caminando, como hemos hecho tú y yo tantas veces, paseando despacio, viendo las perdices correr por la cotica, hasta llegar a las charcas de arriba. He recordado allí lo que te gustaba sentarte a los pies del sauce y, pensando en ti, me he sentado. Apoyé la espalda contra el tronco y saqué la libreta de anillas, la de las hojas cuadriculadas que me regalaste para llevar las cuentas. Te escribo esta carta, con lapicero, pues ya sabes que a veces me equivoco y para eso tengo la goma; carta que quisiera te llegase pronto, o al menos que te llegase y la tuvieses en tus manos, que ahora tanto extraño.
Los trigos están altos y las cabezas van granando, pronto se doblarán las cañas por el peso del grano. Recuerdo que en este tiempo te gustaba coger un ramillete de espigas y con alguna que otra flor silvestre preparabas un ramito que adornaba en la cocina, sobre la trébede. He cogido alguna espigas, pero no sé si yo acertaré a hacerlo con la gracia que lo hacías tú. Entre los trigos, hay alguna amapola, pocas, pues ahora se sulfata siempre, pero siempre sobrevive alguna. Me pregunto cómo es que maduran los trigos y hay amapolas, si no estás tú.
Las retamas que hay junto a la charca, están florecidas y también el piorno. Lástima de flores, que no serán recogidas, entre risas, en tu delantal azul.
Yo, ya ves, te echo de menos. Bueno. más que eso, siempre estoy pensando en ti, que me dicen los amigos que ando atontolinado por esos mundos de Dios. Pero no es verdad. Ahora veo las cosas con más detalle, me fijo en las cosas que veías tú y a mí se me escapaban.
En la charca, como entonces, han anidado los cercetos y los alabancos. Ya no voy de caza, y no saco la escopeta, pues recuerdo que me decías que no querías que matase a los animales. El azulón está cortejando a la hembra, la hace requiebros... Recuerdo cuando yo te cortejaba, cuando a las primeras palabras enrojecía hasta las orejas y tú reías con esa risa dulce que tanto añoro. Reías y yo veía tus dientes tan blancos, como la sal molida y tu risa sonaba a campanillas. ¡Campanillas!, te acuerdas de aquella vez que te conté que había visto una película en la que un ángel sin alas decía: "cada vez que suenan campanillas le ponen alas a un ángel". Me miraste con ojos llenos de dulzura y una lágrima se posó en ellos y yo no sabía si te había molestado y me llamaste tonto y apoyaste, por vez primera, tu cabeza en mi hombro.
Hoy, quería decirte que me duele mucho estar sin ti. Se me hace cuesta arriba la vida. Y que te he querido mucho y te sigo queriendo. Que eres mi amor. Ojalá pudiera darte un montón de besos.
Paulo.


¡Papá!
Inés viene corriendo y trae un papel en la mano.
¿También tú escribiste una carta?
Sí, hija.
Vamos al jardín, junto a las rosas que puso mamá, Allí quemaremos nuestras cartas, pues me dijo el señor cura que las letras suben con el humo, van al cielo y allí se posarán en las manos de mamá. ¿Tú crees que será así?
Sin ninguna duda mi niña.
 
Última edición:
[FONT=&quot]Notables prosas de vitales sentimientos derocha tu pluma, es un placer pasar
[FONT=&quot]Muy gratificante lectura
[FONT=&quot]Abrazos y mis felicitaciones
 
Que hermosura!! Realmente lo narraste como un pedazo de vida que se lee y parece que se está viviendo, cada detalle o cada recuerdo ha quedado sujeto y se siente, un final que conmueve pues como siempre le has puesto el sentimiento, te felicito Luis es un grandioso trabajo!
 
Luis Á. Ruiz Peradejordi;4738536 dijo:
Mi querida, queridísima Margarita:

Por el Camino Grande, el que lleva a la majada del tío Antón, he venido caminando, como hemos hecho tú y yo tantas veces, paseando despacio, viendo a las perdices correr por la cotica, hasta llegar a las charcas de arriba. He recordado allí lo que te gustaba sentarte a los pies del sauce y, pensando en ti, me he sentado. Apoyé la espalda contra el tronco y saqué la libreta de anillas, la de las hojas cuadriculadas que me regalaste para llevar las cuentas. Te escribo esta carta, con lapicero, pues ya sabes que a veces me equivoco y para eso tengo la goma; carta que quisiera te llegase pronto, o al menos que te llegase y la tuvieses en tus manos, que ahora tanto extraño.
Los trigos están altos y las cabezas van granando, pronto se doblarán las cañas por el peso del grano. Recuerdo que en este tiempo te gustaba coger un ramillete de espigas y con alguna que otra flor silvestre preparabas un ramito que adornaba en la cocina, sobre la trébede. He cogido alguna espigas, pero no sé si yo acertaré a hacerlo con la gracia que lo hacías tú. Entre los trigos, hay alguna amapola, pocas, pues ahora se sulfata siempre, pero siempre sobrevive alguna. Me pregunto cómo es que maduran los trigos y hay amapolas, si no estás tú.
Las retamas que hay junto a la charca, están florecidas y también el piorno. Lástima de flores, que no serán recogidas entre risas en tu delantal azul.
Yo, ya ves, te echo de menos. Bueno. más que eso, siempre estoy pensando en ti, que me dicen los amigos que ando atontolinado por esos mundos de Dios. Pero no es verdad. Ahora veo las cosas con más detalle, me fijo en las cosas que veías tú y a mí se me escapaban.
En la charca, como entonces, han anidado los cercetos y los alabancos. Ya no voy de caza, y no saco la escopeta, pues recuerdo que me decías que no querías que matase a los animales. El azulón está cortejando a la hembra, la hace requiebros... Recuerdo cuando yo te cortejaba, cuando a las primeras palabras enrojecía hasta las orejas y tú reías con esa risa dulce que tanto añoro. Reías y yo veía tus dientes tan blancos, como la sal molida y tu risa sonaba a campanillas. ¡Campanillas!, te acuerdas de aquella vez que te conté que había visto una película en la que un ángel sin alas decía: "cada vez que suenan campanillas le ponen alas a un ángel". Me miraste con ojos llenos de dulzura y una lágrima se posó en ellos y yo no sabía si te había molestado y me llamaste tonto y apoyaste, por vez primera, tu cabeza en mi hombro.
Hoy, quería decirte que me duele mucho estar sin ti. Se me hace cuesta arriba la vida. Y que te he querido mucho y te sigo queriendo. Que eres mi amor. Ojalá pudiera darte un montón de besos.
Paulo.


¡Papá!
Inés viene corriendo y trae un papel en la mano.
¿También tú escribiste una carta?
Sí, hija.
Vamos al jardín, junto a las rosas que puso mamá, Allí quemaremos nuestras cartas, pues me dijo el señor cura que las letras suben con el humo, van al cielo y allí se posarán en las manos de mamá. ¿Tú crees que será así?
Sin ninguna duda mi niña.

que intenso relato, muy delicado e ingenuo, me gusta el parlamento final, besos
 
Luis, que relato mas hermoso, me ha conmovido letra por letra el amor que se pronuncia y la tristeza de no estar cerca unos de los otros y sin embargo todo lo que rodea es recuerdo y en los recuerdos permanece el más profundo sentimiento. Un verdadero deleite pasar a a tus letras, dos abrazos!
 
Que hermosura!! Realmente lo narraste como un pedazo de vida que se lee y parece que se está viviendo, cada detalle o cada recuerdo ha quedado sujeto y se siente, un final que conmueve pues como siempre le has puesto el sentimiento, te felicito Luis es un grandioso trabajo!

Como en todo lo que se escribe, uno pone siempre algo propio. Por otra parte, soy un sentimental y creo que eso ya no tenga remedio. Gracias Nancy por tus palabras. Muchos besos.
 
Luis, que relato mas hermoso, me ha conmovido letra por letra el amor que se pronuncia y la tristeza de no estar cerca unos de los otros y sin embargo todo lo que rodea es recuerdo y en los recuerdos permanece el más profundo sentimiento. Un verdadero deleite pasar a a tus letras, dos abrazos!

Gracias por este comentario tan cariñoso. He procurado escribir como yo siento el Amor, pero creo que estoy un poco fuera de este mundo. De todas formas, ahora ya no voy a cambiar. Muchos abrazos y un beso.
 
Luis, este ya lo había leído pero no lo comenté en su momento, porque me dio mucha pena. Y más si ha ocurrido de verdad. Así nos pasamos la vida, con eternas cuestas arriba, al llegar a la cima, caminas una temporadita en llano, pero se hace tan corto, vuelven las cuestas enseguida. Un gran abrazo para ti y para esa niña del relato.
 
Luis, este ya lo había leído pero no lo comenté en su momento, porque me dio mucha pena. Y más si ha ocurrido de verdad. Así nos pasamos la vida, con eternas cuestas arriba, al llegar a la cima, caminas una temporadita en llano, pero se hace tan corto, vuelven las cuestas enseguida. Un gran abrazo para ti y para esa niña del relato.

Todas las cosas que uno escribe, llevan un reflejo de lo que nos ha pasado. Este escrito es ficticio, pero hay sentimientos puestos en él por los que me ha tocado pasar. Lamento que te apenase, pues quería buscar un resquicio de luz y de esperanza. En cuanto a la vida, ya sabes, lo explicas muy bien, unas veces en llano y otras cuesta arriba. Me ha alegrado tu visita. Besos.
 
Última edición:
Maravillosa prosa nos dejas, me has dejado embobado hasta el final, mi más sentida admiración. Por cierto, la película que nombras es "que bello es vivir", unas de mis favoritas, obras maestras en blanco y negro que tanto adoro.
Un abrazo y reputación merecida.
 
Maravillosa prosa nos dejas, me has dejado embobado hasta el final, mi más sentida admiración. Por cierto, la película que nombras es "que bello es vivir", unas de mis favoritas, obras maestras en blanco y negro que tanto adoro.
Un abrazo y reputación merecida.
Gracias amigo gavase, me alegra que te haya gustado, aunque su temática es un poco triste. Efectivamente, la película a la que me refiero es QUE BELLO ES VIVIR, que siempre ha tenido un gran influjo sobre mí.
Un fuerte abrazo.
 
hay amores que no se olvidan jamas
es como si el cielo te los recordará todos los días
es como si el perfume de su esencia estuviera en el aire
es la vida diaria la que te dice que los extrañas
es la tinta de la pluma la que te hace enviarles un mensaje de amor todos los días
cuando llora el cielo lloras tu para que tus lagrimas se confundan con la lluvia
y no te vean llorar un amor que se ha ido.
TE ABRAZA MI ALMA (gracias por tu siempre presencia en mis versos eres un amor de amigo)
vez ya me salio un poema voy dejarlo en frases y sentencias.
 
Última edición:
alicia Pérez Hernández;4770270 dijo:
hay amores que no se olvidan jamas
es como si el cielo te los recordará todos los días
es como si el perfume de su esencia estuviera en el aire
es la vida diaria la que te dice que los extrañas
es la tinta de la pluma la que te hace enviarles un mensaje de amor todos los días
cuando llora el cielo lloras tu para que tus lagrimas se confundan con la lluvia
y no te vean llorar un amor que se ha ido.
TE ABRAZA MI ALMA (gracias por tu siempre presencia en mis versos eres un amor de amigo)
vez ya me salio un poema voy dejarlo en frases y sentencias.

Me honras con tu presencia y tu comentario. Entiendo cómo te sientes muchas veces. El amor que se ha ido es el que más duele.
También a mí se me escapan las lágrimas y no puedo releer este escrito sin que los ojos se me llenen de agua. Pues algo propio tienen cada una de las palabras que nos salen del alma. Un abrazo y todo mi cariño.
 
Mi querida, queridísima Margarita:

Por el Camino Grande, el que lleva a la majada del tío Antón, he venido caminando, como hemos hecho tú y yo tantas veces, paseando despacio, viendo las perdices correr por la cotica, hasta llegar a las charcas de arriba. He recordado allí lo que te gustaba sentarte a los pies del sauce y, pensando en ti, me he sentado. Apoyé la espalda contra el tronco y saqué la libreta de anillas, la de las hojas cuadriculadas que me regalaste para llevar las cuentas. Te escribo esta carta, con lapicero, pues ya sabes que a veces me equivoco y para eso tengo la goma; carta que quisiera te llegase pronto, o al menos que te llegase y la tuvieses en tus manos, que ahora tanto extraño.
Los trigos están altos y las cabezas van granando, pronto se doblarán las cañas por el peso del grano. Recuerdo que en este tiempo te gustaba coger un ramillete de espigas y con alguna que otra flor silvestre preparabas un ramito que adornaba en la cocina, sobre la trébede. He cogido alguna espigas, pero no sé si yo acertaré a hacerlo con la gracia que lo hacías tú. Entre los trigos, hay alguna amapola, pocas, pues ahora se sulfata siempre, pero siempre sobrevive alguna. Me pregunto cómo es que maduran los trigos y hay amapolas, si no estás tú.
Las retamas que hay junto a la charca, están florecidas y también el piorno. Lástima de flores, que no serán recogidas, entre risas, en tu delantal azul.
Yo, ya ves, te echo de menos. Bueno. más que eso, siempre estoy pensando en ti, que me dicen los amigos que ando atontolinado por esos mundos de Dios. Pero no es verdad. Ahora veo las cosas con más detalle, me fijo en las cosas que veías tú y a mí se me escapaban.
En la charca, como entonces, han anidado los cercetos y los alabancos. Ya no voy de caza, y no saco la escopeta, pues recuerdo que me decías que no querías que matase a los animales. El azulón está cortejando a la hembra, la hace requiebros... Recuerdo cuando yo te cortejaba, cuando a las primeras palabras enrojecía hasta las orejas y tú reías con esa risa dulce que tanto añoro. Reías y yo veía tus dientes tan blancos, como la sal molida y tu risa sonaba a campanillas. ¡Campanillas!, te acuerdas de aquella vez que te conté que había visto una película en la que un ángel sin alas decía: "cada vez que suenan campanillas le ponen alas a un ángel". Me miraste con ojos llenos de dulzura y una lágrima se posó en ellos y yo no sabía si te había molestado y me llamaste tonto y apoyaste, por vez primera, tu cabeza en mi hombro.
Hoy, quería decirte que me duele mucho estar sin ti. Se me hace cuesta arriba la vida. Y que te he querido mucho y te sigo queriendo. Que eres mi amor. Ojalá pudiera darte un montón de besos.
Paulo.


¡Papá!
Inés viene corriendo y trae un papel en la mano.
¿También tú escribiste una carta?
Sí, hija.
Vamos al jardín, junto a las rosas que puso mamá, Allí quemaremos nuestras cartas, pues me dijo el señor cura que las letras suben con el humo, van al cielo y allí se posarán en las manos de mamá. ¿Tú crees que será así?
Sin ninguna duda mi niña.
Muy conmovedora tu prosa, Luis, llena de sentimientos expresados con mucha delicadeza. Cada detalle en toda simplicidad tiene referencia en los recuerdos, en el cariño y la ternura del protagonista :"el ramito de trigo y amapolas","el humo de las cartas que suben al cielo"... Me has sacado lágrimas. ..
Tal vez ya te lo haya dicho pero ese estilo tuyo me hace pensar en un escritor francés, Marcel Pagnol, que escribió mucho describiendo su región "la Provence" . Lo que me encanta es esa manera tuya de evocar sin decir todo con mucho pudor y profundidad. Sinceramente me encantó enhorabuena amigo. Muchas gracias por la invitación mi amistad. Amarilys
 
Muy conmovedora tu prosa, Luis, llena de sentimientos expresados con mucha delicadeza. Cada detalle en toda simplicidad tiene referencia en los recuerdos, en el cariño y la ternura del protagonista :"el ramito de trigo y amapolas","el humo de las cartas que suben al cielo"... Me has sacado lágrimas. ..
Tal vez ya te lo haya dicho pero ese estilo tuyo me hace pensar en un escritor francés, Marcel Pagnol, que escribió mucho describiendo su región "la Provence" . Lo que me encanta es esa manera tuya de evocar sin decir todo con mucho pudor y profundidad. Sinceramente me encantó enhorabuena amigo. Muchas gracias por la invitación mi amistad. Amarilys
No suelo contar lo obvio, me reservo pues creo que la intimidad tiene unos límites. Me gusta describir lo que veo, pienso que muchas veces vamos por la vida sin llevar los ojos abiertos, y si miráramos, nos encantarían todas las cosas que no vemos. Sí intento explicar sentimientos, que son míos, propios y que entiendo que los de otros sean diferentes, pero cuando hablo bien en un relato o en un poema, pongo lo que llevo dentro. Los paisajes, los he vivido, ya de mayor, o incluso siendo niño, y los de fantasía, los llevo siempre conmigo. Gracias por tu amabilidad Amarilys, eres un encanto. Un beso. Luis.
 
Última edición:
Uffff qué bella y triste historia Luis, amar tanto que todo alrededor te cuente una historia en ausencia de ese ser, tener pruebas vivas que te devuelvan un poco de consuelo, no hay manera de medir un dolor tan grande y una alegría tan dulce, un enorme placer leerte, besos.
 
Uffff qué bella y triste historia Luis, amar tanto que todo alrededor te cuente una historia en ausencia de ese ser, tener pruebas vivas que te devuelvan un poco de consuelo, no hay manera de medir un dolor tan grande y una alegría tan dulce, un enorme placer leerte, besos.
Si somos capaces de llenar de amor lo que nos rodea, llegará un tiempo que el mundo nos hablará de amor. De todas formas, es un relato escrito desde la emoción. Gracias por tu comentario. Besos. Luis.
 
No sé como no vi antes esta preciosa obra, pero bueno, aquí estoy para decirte que las descripciones del alma que encuentro, me tocan la más profunda sensibilidad.
Se dice por ahí que solo quienes conocen la pérdida, abrazan como si pudieran salvar corazones. Tus letras abrazan corazones, y el final del relato deja en los ojos la lágrima emotiva, limpia, porque este y todos tus textos, precisamente, no excluyen al corazón, más allá de tu técnica refinada e impecable.
Hermoso, muy hermoso.
Un abrazo.
 
No sé como no vi antes esta preciosa obra, pero bueno, aquí estoy para decirte que las descripciones del alma que encuentro, me tocan la más profunda sensibilidad.
Se dice por ahí que solo quienes conocen la pérdida, abrazan como si pudieran salvar corazones. Tus letras abrazan corazones, y el final del relato deja en los ojos la lágrima emotiva, limpia, porque este y todos tus textos, precisamente, no excluyen al corazón, más allá de tu técnica refinada e impecable.
Hermoso, muy hermoso.
Un abrazo.
Gracias por pasar por esta carta-relato. Tiene, como todo lo que hacemos, algo que toca lo personal y que el escritor intenta sublimar en su relato. A mí, hoy es el día que me provoca emoción leerlo, porque trae a mi memoria tiempos en que la vida, las cosas, eran de otro modo. Quise trasmitir sentimiento, que fuera un relato que tuviese esa pizca de emoción que yo sentía y que de algún modo quería darle salida. Luego ya están los ojos del lector, si habré conseguido el propósito o por el contrario no lo habré logrado, pero siempre hay personas a las que llegaré, tal vez porque miren con corazón y vean lo que yo contemplo con ojos limpios. Besos Cecy.
Luis.
 

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