Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Si mis versos son pocos
y no llenan el ansia que te agobia,
harelos tan barrocos
que de una ternura obvia
se derramen en boca de tu novia.
Que tu novia soy yo
y mi boca es tan dulce que empalaga,
mi querido Yoyó,
cuando te sueño, vaga,
bebiéndose en tu cuerpo dura daga.
Porque tú eres mi dulce,
golosina de mi alma, mi energía,
que logra que me impulse
al devenir del día
con ánimo feliz, dulce alegría.
Me das tanto, mi amor,
con tu grácil palabra, con tu verso,
que siento tu calor,
y te siento en mí inmerso,
somos así uno solo ante lo adverso.
y no llenan el ansia que te agobia,
harelos tan barrocos
que de una ternura obvia
se derramen en boca de tu novia.
Que tu novia soy yo
y mi boca es tan dulce que empalaga,
mi querido Yoyó,
cuando te sueño, vaga,
bebiéndose en tu cuerpo dura daga.
Porque tú eres mi dulce,
golosina de mi alma, mi energía,
que logra que me impulse
al devenir del día
con ánimo feliz, dulce alegría.
Me das tanto, mi amor,
con tu grácil palabra, con tu verso,
que siento tu calor,
y te siento en mí inmerso,
somos así uno solo ante lo adverso.
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