Antonio Liz
Poeta recién llegado
Aquella Espina
Saliendo del bosque, Agnus se encuentra a unas pocas millas donde están las dos legiones de la reina. Él se encuentra mirando de lejos las carpas y el movimiento militar que contiene dicha artillería. Él trata de organizar todos sus pensamientos, para así llevarle el mensaje a aquellos que son más veteranos que él. Él analiza el camino abierto del bosque, un territorio llano lleno de pasto, ya casi amarillo por la tortura del sol. Algunos árboles se ven de lejos, un lugar llano donde las legiones cubren la mayor parte, pero también cubren parte del bosque.
Una persona se acerca detrás de Agnus, hombre de poca altura, pelo negro corto, ojos negros y piel canela. Vestido con un manto con capucha de color verde oscuro.
Amariam
"Ellos de seguro ya han llegado, el único problema es que aquellos superiores, no le van a gustar. Claro, no lo digo porque te han dejado atrás, sino, porque no tienen el mensaje que la reina ha enviado."
Agnus
"Son pocos cocientes, unos imbéciles, solo esperaron que me aleje de la reina para hacer lo que quieran."
Amariam
"Con todo respeto amigo mío, pero sabes muy bien que ellos siguen a todo ejemplo militar. Eres un hombre de confianza real, pero eres un hombre sin título en el mundo militar."
Agnus
"La carta de la reina explica que yo soy aquel, quien manda en sus legiones."
Amariam
"Cierto, hasta el general y los capitanes lo saben. Pero eso no compra respeto en el círculo militar, amigo mío."
Agnus
"Tienes razon, pero ahora mismo, no tengo tiempo buscar rango, ya que la reina tiene otras cosas importantes que hacer."
Amariam
"Al contrario, amigo mío, la reina no se quiere guiar de nadie, espero que aquel monje la ayude a comprender en que se ha metido."
Agnus
"No es tiempo de comentarle sobre mi posición."
Amariam
"Es el tiempo indicado, si acaso, ella quiere que su voluntad se haga realidad."
Amariam se queda mirando las legiones están de lejos. Mientras Agnus camina hacia atrás asegurándose de que nadie lo esté siguiendo. Agnus brevemente se dirige a Amariam, que esta vez le presta atención.
Agnus
"Perdona amigo, te he arrastrado hacia aquí."
Amariam
"No, para nada, me prometiste un castillo, aunque sea del enemigo."
Angus y Amariam se ríen a carcajadas.
Amariam
"Es una buena jornada, estaba cansado de cerrar y abrir puertas, y espiar la noche."
Agnus
"Pero tienes razón, estoy en deuda contigo. Cuando salimos de la academia te convencí para que te mantengas en el castillo. Para presenciar fiestas y mujeres bellas."
Amariam
"La única fiesta que presencié, fue la de los turcos, y creo que el castillo necesita más visitantes, y menos política."
Agnus
"Volverá a ser como antes, lamentablemente vivimos estos tiempos."
Amariam
"Empezando mal, entonces, pretendes guiar a dos legiones a un campo de guerra, sin respaldo y respeto de nadie?. No me vengas ahora a decir, que tienes el respaldo de la reina, ella no está aquí."
Agnus
"Que sea lo que Dios quiera, vamos, debemos llegar al campamento."
Llegando al campamento, el movimiento es activo, como si fuese una ciudad de puro comercio. Mientras algunos caminan, otros hacen un círculo para comer. Muchos se encuentran en sus carpas, otros se pueden ver recostados de los árboles. Risas y políticas se pueden escuchar, Agnus siente que algunas miradas se concentran en él, con envidia y odio por ser alguien cerca a la reina, y aquella realidad, de ser un soldado sin rango. Una cara conocida se acerca, y Amariam se aleja, dejándole saber a Agnus que volverá a su carpa.
Kletus
"Agnus, amigo, gusto verte, los rumores son ciertos, eres tú aquel que guía esta gente."
Agnus junta sus pies y frente en alto, hace un saludo militar al capitán Kletus.
Kletus sonrie y mueve su cabeza indicándole que no es necesario el gesto.
Kletus
"No es necesario amigo, no vengas con esas bobadas."
Agnus
"Segun estabas perdido, fuera de combate, algo parecido."
Kletus
"Estaba en una misión, digo, todavía estoy. Unos prisioneros se han escapado."
Agnus
"Aquel incendio en el campamento?, aquella bruja que según caminaba con el fuego ardiente."
Kletus
"No creas mucho lo que dicen, pero sí, estamos hablando de ese mismo campamento."
Agnus
¿"Algún progreso?
Kletus
"Si, pero con más ojos puedo hacer algo, y con alguien de confianza."
Agnus
"Estoy seguro de que sabes hacer las cosas correctas, capitán."
Kletus
"Espero que si, por eso quiero que vengas conmigo."
Agnus mira a Kletus, y Kletus esta vez borra su sonrisa.
Agnus
"No es posible, la reina fue muy clara en su decisión."
Kletus
"Las decisiones de la reina no son aquellas de su padre. Debes de entender algo amigo, existe un rey, y él está vivo. Mientras él esté vivo, estaremos a su lado."
Agnus
"Mi lealtad es Fondeur."
Kletus se queda callado, y se aserca a Agnus, esta ves mira todo su alrededor.
Kletus
"Trato de ayudarte amigo."
Agnus
"Lo sé, y lo agradezco."
Kletus
"Partiré, mañana en la mañana, llevo conmigo 200 buenos hombres, voy camino a unirme con el rey. Este lugar no es para ti."
Agnus
"Gracias, voy de camino a los superiores, traigo noticias de la reina."
Kletus
"Te acompaño."
Kletus y Agnus caminan hacia la carpa donde se encuentran algunos superiores. General Adames Aporotos, hombre barbudo calvo barrigudo, de algunos 50 años, capitan Allot Ferro 35 años bien afeitado, delgado pelo negro corto y una cicatriz en la frente. Capitán Marcel Kerriah, Pelo rubio largo, 40 años musculoso y con un bozo fino.
Adames
" Agnus, que bueno verte, según traes buenas noticias."
Agnus
"Aquellos que llegaron primero que yo, son aquellos que no saben si son buenas o malas."
Marcel
"Por lo menos llegan con orgullo, y no con una carta, aquella carta de niño consentido de la reina.'
Agnus
"Se necesita ser soldado, para saber que estamos lejos de ser consentidos."
Adames
"No quiero saber de nada de eso, dejen ese asunto fuera de aquí. Menos de nuestros problemas."
Agnus
"Es mejor dejarlo todo aquí, y que nunca se vuelva a mencionar."
Allot
"No podemos dejar de mencionar, porque según los rumores, estamos sentenciando a muerte, si acaso eres aquel líder de legiones."
Agnus
"Eso es lo que dicen de mi?
Adames
"Olvídate lo que hablan de ti Agnus ,estás aquí para no importarte lo que digan la gente."
Agnus
"La gente no me importa, pero mis soldados sí."
Adames baja la cabeza y cierra sus ojos.
Marcel y Allot se ríen despiadadamente.
Marcel
"Tus soldados, estás loco?."
Allot
"Existe un ganado de ovejas en algunas millas, puedes comandarlas al establo si quieres"
Marcel y Allot siguen riéndose con mucha burla.
Kletus
"Ovejas, si no me equivoco, solo existe un general que puede mover a los soldados como ovejas."
Kletus mira a Marcel y Allot.
Kletus
""Meeeeeeee"
Agnus sonríe al escuchar a Kletus imitar a una oveja. Marcel y Allot se quedan callados.
Adames
"Entonces, dime, ahora que los payasos están amaestrados, cuál es el mensaje de la reina."
Agnus
"Escogerás 500 hombres, marcharán hacia la frontera, donde serás refuerzo para el rey."
Adames se sorprende, y Agnus le pasa el mensaje escrito.
Marcel
"Yo seré unos de esos 500 mi general."
Allot
"Inclúyame, porque por lo menos, estaré en territorio honorable."
Adames termina de leer la carta.
Adames
"Eso quiere decir, que marcharas con las legiones, pero para donde van?"
Agnus
"Perdón mi general, pero esas son cosas de la reina y yo."
Adames sorie.
Adames
"Bien, bien, no te importa que los capitanes me acompañen verdad."?
Agnus
"Si usted lo desea, son suyos mi General."
Adames
" Mañana en la mañana marcharemos, mis capitanes se encargan de regar el mensaje. Sea lo que sea hijo mío, fuerza y coraje te deseo. "
Agnus hace su saludo militar y se retira. Kletus lo sigue.
Kletus
"Cuidado amigo mío, no todo lo que escuchas es lo que sientes."
Agnus
"Estoy acostumbrado a ser un títere de un sello real, las cartas hablan por mí."
Kletus
"Una cosa quiero, tengo fe en Dios que estaremos en territorio turco, bebiendo y analizando las turcas."
Agnus sonríe.
Kletus
"Mis hombres y yo acampamos en el bosque, tenemos un cordero, y quiero compartirlo contigo, te puedo ofrecer vino y buena comida, pero te debo las mujeres."
Kletus se ríe a carcajadas.
Agnus
"Bien, trato hecho, Amariam vendrá conmigo, pero claro, tengo que madrugar, estos hombres necesitan palabras de valentía para seguir nuestra jornada. "
Kletus
"Quién lo iba a decir, Agnus, recién completado la academia militar, y hoy día comandante de dos legiones de nuestra reina. ¿Sabías que se necesita edad y experiencia para todo eso? Ese es tu legado, tu tranquilidad es muy confiable."
Agnus
"Oh, tal vez mi legado sea muerte."
Kletus apunta con su dedo a Agnus, afirmando lo que dice.
Kletus
"Interesante, tenemos que estar abierto a toda posibilidad."
Agnus se aleja con sonrisa en la boca. Kletus le recuerda con voz alta.
Kletus
"Recuerda, noche de despedida, no llegues tarde."
Agnus afirma levantando su mano sin mirar hacia atrás. Kletus sonríe y coge su camino.
Agnus llega a su carpa, donde Amariam se encuentra acostado en unas de las dos camas de madera. Agnus llega y hace lo mismo, se acuesta boca arriba, mirando el techo de la carpa como Amariam.
Amariam
"Esto, es otra cosa el porqué te tienen envidia, una carpa, con dos camas, una mesa, y una silla."
Agnus
"Razón, pero también hace falta el ayudante, la comida y las telas caras para en verdad me envidien en general."
Amariam
"Eso se llama, atentado nocturno, y también asesinato."
Agnus
"También, eres muy sabio, hice muy buena decisión de que me acompañaras."
Amariam
"Puede ser que tal vez sea para que mire tu espalda."
Agnus
"Claro, también como yo me encargo de proteger la tuya."
Agnus sonrie.
Amariam
"Pero sabes algo,? tienen razón, evitamos esos judas que tienes a tu alrededor. Existen personas que mueren en guerra, y se sacrifican para llegar a donde estás. Tú solo tenías suerte, de ser parte de una niñez, de sangre real.
Agnus
"No tengo culpa, que el rey y mi padre fueran socios del comercio. Cosa del olvido, mi padre me arrastraba donde quiera que iba, y poco a poco llegue a los jardines del palacio. Donde sus hijas frecuentaban, esa es la historia de mi amistad."
Amariam
"Entonces, me parece justo que tu lealtad sea con el rey, y no con la reina."
Agnus
"Mi corazón está en el lugar adecuado, no está partido en dos. Ese es el problema, al no estar partido en dos, no me entrega otra opción, amigo mío."
Agnus cierra sus ojos, y descansa un poco, mientras que Amariam se queda pensando. Unas horas después, ya de noche, Amariam y Agnus caminan hacia el bosque, buscando a Kletus. Los hombres comparten en medio del fuego, comiendo y bebiendo, muchos en diferentes sitios ya dormidos. Mientras que una voz interrumpe la búsqueda de Agnus.
Kletus
"Vengan, amigos, este lugar es solo de nosotros."
Kletus es acompañado por 5 hombres que rodean una fogata, ellos se retiran, y es cuando Keltus se recuesta en la grama. Agnus y Amariam hacen lo mismo, mientras que Kletus le pasa una jarra a cada uno, y comienza a llenarlas de vino, el vino cae a la tierra porque ya Kletus aparenta un poco borracho.
Agnus
" Tu semblante me dice, que la estas pasando bien."
Kletus
"Estas en lo cierto, eso pasa cuando la noche no es suficiente para tener un buen momento, estoy en esto desde que el sol estaba presente."
Unos soldados se acercan y le traen una bandeja de madera llena de huesos y carne de cordero.
Kletus
"Amigos, por favor, devoren lo que les guste."
Agnus y Amariam continúan bebiendo vino y comiendo el cordero. Mientras Kletus trata de buscar algo que se le perdió.
Agnus
"Algo importante."?
Kletus
""Eso quiero saber".
Kletus se toca su manto y entra su mano en el pecho, y saca un papel. Y es cuando mira a Agnus con sorpresa, él le pasa el papel a Agnus, y Agnus lo comienza a leer.
Agnus
"Gelio sufrió una recaída, y está recuperándose, el rey espera su recuperación."
Kletus
"Exacto, el rey no quiere avanzar, porque la salud de Gelio está primero. Viva el rey de Fondeur, aquel que nunca se olvida del favor de aquellos que están cerca de él."
Agnus
"Entonces, cómo es que debo aprovechar esta oportunidad."?
Kletus
"Marcha las legiones hacia el rey, y él entenderá que estás con él, así como él aprecia a tu padre, así apreciará a su hijo. Solo basta este gesto, para que no seas un desconocido en el reino militar."
Agnus lee el mensaje nuevamente, mientras que Amariam lo tiene a la vista, esperando su decisión.
Kletus
"Amariam verdad."?
Amariam se levanta a dar el respeto militar a Kletus.
Kletus
"Basta, basta, ustedes deberían apreciar la amistad en vez de seguir este ridículo honor militar. Dime una cosa, te sientes capaz de pelear en la guerra."
Amariam
"No tengo experiencia en el campo, pero si estoy preparado, me considero capaz, y si es de morir por Fondeur, aquí estoy con mucho honor."
Kletus permanece serio, y Agnus mira la reacción de Kletus, pero vuelve a analizar la carta, con cara de decisión, presiente la respuesta de Kletus. Kletus se muere de la risa, se revuelca en el pasto agarrando su estómago de la risa, y sus lágrimas comienzan a salir. Él se calma y se dirige a Amariam.
Kletus
"Amigo, eres aquel compatriota que obedece ese mandato de suicidio. Fondeur no le importa quien eres, y menos te dará honores."
Amariam mira a Kletus con confusión.
Kletus
"A menos, que te hagas conocer, y eso, tu amigo lo puede hacer. Con un simple gesto de lealtad, lealtad a aquel Fondeur adecuado, claro."
Kletus mantiene su mirada hacia Agnus
Agnus
"Sangre es sangre, no existe aquel Fondeur adecuado. Mi lealtad no es con un individuo, mi lealtad es con aquel, que ahora mismo, lleva la corona."
Kletus
¿"Cuál de las dos, aquella corona de material, o aquella entregada por nacimiento."?
Agnus
"Marcharé con la bendición de la reina, amigo mío, y juntos venceremos a Turquia. Como dices, espero verte, para beber, comer, y buscar esposas turcas."
Kletus levanta su jarra de forma de brindis.
Kletus
"Por la salud de Gelio, y la unión del rey y la reina. Que viva siempre Fondeur."
Amariam, Kletus y Agnus tocan las jarras a modo de brindis. Un silencio se apodera, y Kletus decide romper el silencio.
Kletus
"Según, las turcas mantienen su religión, y solo son destinadas a casarse con sus turcos. Puede ser que solo los turcos la puedan dominar."
Amariam
"Escuche que tienen el pelo largo en sus vulvas también."
Amariam y Kletus empiezan a reírse a carcajadas, mientras Agnus sonríe brevemente.
Agnus
"Entonces, buscas matrimonio en Turquía Kletus."?
Kletus
"Nunca lo he pensado, hasta ahora, sería buena idea amigo. Las griegas sólo buscan que las domines, las turcas no se quieren dominar."
Amariam
"Creo que tenemos de esas también aquí."
Kletus se pone serio, y bebe de su jarra lentamente.
Kletus
"Tienes razón, existe una que no se deja domar, pero también, doma la espada como un hombre. Esa no es igual, es esencial."
Agnus
"Hablas, de aquella asesina, aquella que según perforó con su espada a un soldado."?
Kletus
"Es un animal del bosque. Fue un descuido, el idiota se confió mucho."
Agnus
"Eso no se puede tolerar."
Kletus
"Busco su cabeza, nada más."
Agnus
"Aquella, que era hija de un ayudante de Milan, según es cómplice?
Kletus
"No me interesa la chica, pero era dama real de la reina, desechada por la reina, por aquel mal humor del atentado. Freniud casi la mato, por llevarse de sus necesidades, y según Milan la escogió como ayudante. Pero, al no aparecer, se considera cómplice."
Agnus
"Tal Vez, la tienen capturada."
Kletus
"Si es así, debe de estar muerta entonces. Porque no existe recompensa sobre su bienestar, y Milan no tiene ningún interés en encontrarla."
Agnus nota a Amariam que se ha quedado dormido, Agnus se levanta y patea suavemente a Amariam para que se levante, pero él no responde.
Agnus
"Bueno, por lo que veo tienes un buen huésped, este no despertara hasta mañana. Lo dejo en buenas manos, me imagino.
Kletus se trata de levantar, pero tambalea, Agnus lo ayuda.
Kletus
"Dejalo aquí, encontrara solo las cenizas del fuego cuando despierte, deja, es un buen susto."
Kletus sonríe, pero esta vez le agarra la cara con las dos manos a Agnus, para que preste atención.
Kletus
"Recuerda algo, mi amistad contigo siempre estará presente, no importando el lado que estés. Un consejo, tienes una familia por siempre, mira tu alrededor, y esa familia, no es Fondeur."
Kletus lo abraza y besa a Agnus en una mejilla. Kletus camina apresuradamente, mientras que Agnus se dirige hacia la carpa para dormir. Agnus trata de dormir, pero su mente es invadida por aquellas palabras que tendrá que decir para dirigir aquellas legiones a un mandato de la reina. Tantas ideas, tantas palabras, pero él sabe, que no fallará. Algo en él lo obliga a descansar, él pelea por unos minutos con el sueño, Agnus cae víctima a lo placentero, que es cerrar los ojos, a una comodidad completa y necesaria.
Unos gritos despiertan a Agnus, él nota el sol radiante. Agnus sale desesperado, y nota que las legiones se han marchado, dejando solo rasgos de basura, ropa y algunas carpas en mala condiciones. El nota a Amariam gritando en voz alta hacia el norte.
Amariam
"Traidores, son unos infelices, no merecen respeto, no tienen palabra y honor."
Agnus se acerca, y Amariam deja de gritar. Calmándose al ver a Agnus.
Agnus
"No me siento bien, los árboles están moviéndose conmigo."
Amariam
"Kletus, es su culpa, debió de ponerle algo al vino, me sentía así, me costó trabajo llegar hasta aquí."
Agnus mira a su alrededor
Agnus
"Es de mañana todavía, casi de tarde, deben de estar cerca. Tenemos que seguirlos, vamos."
Amariam
"Agnus, utiliza esto para salir de esta situación, es la reina que debe de responder, no eres tu amigo."
Agnus
"Es mi responsabilidad, soy aquel quien debe responder a esto."
Amariam
"Mira a tu alrededor, mira amigo mío, nos han robado, estamos sin espada, sin armadura, sin comida. Sin hombres, y menos caballos, que podemos hacer nosotros dos, piénsalo, que se puede hacer.?
Agnus
"Algo, debemos, hacer algo, es necesario, debemos responder."
Amariam
"Si, sí, estoy de acuerdo, pero es la reina, ella es la que puede responder, ella es la única que puede hacer algo. No dudarán en matarte Agnus, no le des una excusa."
Agnus comienza a sudar, y siente un mareo que se apodera de su cuerpo. Amariam lo sostiene para que no se caiga.
Amariam
"Todavía tienes el efecto de la substancia, debes beber mucha agua, eso pasará. Vamos, debemos avisarle a la reina, entremos al bosque para evitar el sol, no te puedes deshidratar. "
Agnus mira a la dirección de donde están los rastros y huellas de las legiones, Amariam lo aleja del lugar, y juntos entran al bosque. Una hora después, Agnus comienza a caminar por sí mismo, sin decir una palabra. Amariam nota que ya los efectos comienzan a desaparecer. La jornada es un poco incómoda, ya que Agnus ha decidido guardar silencio, él nota que Amariam se detiene a descansar, acostándose cerca de un árbol.
Amariam
"Es de tarde, y no hemos avanzado mucho, será mejor acampar aquí, tal vez mañana estemos completamente sanos".
Agnus ignora a Amariam, y se aleja de él, buscando otro paraje, buscando aquella soledad que su nostalgia necesita. Él sigue caminando en el bosque, y nota que ha retrocedido, antes de caminar, él se sienta en la tierra, y baja su cabeza, y pone sus dos manos en sus ojos, estrujando las lágrimas de decepcion. Una presencia interrumpe la soledad de Agnus.
Emilia
"Así me siento, perdida, como si no pertenezco a este mundo."
Agnus levanta su cabeza y nota a la difunta madre reina, con un manto morado, ella mantiene su capucha, sus sandalias son blancas, libre de todo sucio, como si la tierra nunca ensucia su material. Agnus se levanta, y trata de acercarse, pero Emilia retrocede.
Agnus
"No quise asustarla, pero si está perdida, la puedo ayudar. Esos no son los tiempos de andar sin dirección en el bosque."
Emilia
"Me imagino que ese consejo es preferible aplicarlo para ti también."
Agnus
"Soy hombre y es diferente."
Emilia
"Y yo, soy mujer, me consideras la carnada o el cazador.?
Agnus
"Trato de ayudarla".
Emilia
"No me crees capaz de ayudarte?."
Agnus
"Perdón dama, pero yo sé para donde voy."
Emilia
"Seguro?"
Agnus se queda pensando, y mira hacia atrás, donde están caminando sus legiones, y adelante camino a Galomé.
Emilia
"Galomé, un sitio que conozco, me encanta, el lugar donde todo empezó, el lugar eterno en gloria, tienes buen gusto, muchacho".
Agnus
"Puedo acompañarte, si quieres llegar, no estás perdida, solo seguimos el norte sin parar, hasta presenciar las colinas, que se mueven al ritmo de las casas y el monasterio."
Emilia
"Bien, me has convencido, sería una parte adecuada para mí. Lo es, prefiero vivir en paz que morir en una incertidumbre."
Agnus
"Creo que de eso no nos podemos escapar, la incertidumbre."
Emilia
"Debe de existir un remedio para evitarla."
Agnus
"Sí, existe, la muerte."
Emilia
"Hablas como si la conoces, no porque sea natural, tiene el mismo significado."
Agnus
¿"O sea, donde todo termina."?
Emilia
¿"Y porqué no, el comienzo."?
Agnus
"Somos hijos de Dios, es la ley."
Emilia
"No puedo discutir eso contigo, él es el que entrega la vida, pero también la quita."
Agnus
"Eso no lo podemos evitar."
Emilia
"Existen cosas que se pueden evitar, pero aquellos que no aceptan él Comenzó de la muerte, no se dan cuenta de que la muerte será bienvenida hoy, mañana y siempre. El objetivo es darle la bienvenida."
Agnus
"No tengo miedo a la muerte."
Emilia
"Entonces, qué tienes que perder."?
Agnus mira a Emilia, y ella mira hacia atrás, en dirección al camino de las legiones.
Agnus
"Quien eres?
Emilia
"Una coincidencia."
Agnus
"No estás perdida?."
Emilia
"Como tú, no."
Agnus trata de entender, pero sigue confundido.
Emilia
"Existe la muerte en el bosque, un hombre que no le tiene miedo a la muerte, encontrará refugio en ella. Debes hacer lo que tu sangre quiere derramar, no lo que una herida te haga huir. "
Emilia se marcha, Agnus puede visualizar a Amariam que viene corriendo desde lejos, pero Agnus en vez de esperar a Amariam, él persigue a Emilia y se pone en frente de ella. A las espaldas de Emilia él nota a Amariam que se acerca desesperadamente. Emilia nota a Agnus en frente de él, Agnus traga de decir unas palabras, pero es interrumpido por la mirada de Emilia, que visualiza lo que se le acerca a las espaldas de Agnus.













