Bukowski1969
El poeta del fin del mundo
¿No estás hasta la madre de este Gobierno?
Los frijoles y nopales te pudren las entrañas.
La jornada laboral te sepulta vivo,
basta que el proletariado sostenga todo.
Ven, toma un fusil y sígueme,
bautízate en la Fe, marcha a mi lado;
tatúate en la mente este manifiesto:
juntos aplastaremos a los déspotas.
La causa te necesita, soldado,
para que nazca una nueva nación;
ésta en la que vivimos tiene que arder,
no hay revolución sin mártires.
De este montón de huesos surgirá
un nuevo imperio justo, ungido por el Partido,
donde yo y mi dinastía gobernaremos
con el mazo y la hoz por la eternidad.
Los frijoles y nopales te pudren las entrañas.
La jornada laboral te sepulta vivo,
basta que el proletariado sostenga todo.
Ven, toma un fusil y sígueme,
bautízate en la Fe, marcha a mi lado;
tatúate en la mente este manifiesto:
juntos aplastaremos a los déspotas.
La causa te necesita, soldado,
para que nazca una nueva nación;
ésta en la que vivimos tiene que arder,
no hay revolución sin mártires.
De este montón de huesos surgirá
un nuevo imperio justo, ungido por el Partido,
donde yo y mi dinastía gobernaremos
con el mazo y la hoz por la eternidad.