soñadoraempedernida
Poeta recién llegado
Cada mañana canta
el ruiseñor de mi vida,
pero no consigo escucharle,
pues ha emprendido su huída.
Qué ambigüedades,
qué falsedades,
crea mi cabeza,
sin voz y sin pena.
Qué haría yo,
con esta mi azotea,
que abre sus ventanas,
y nada cabilea.
Qué sin fin de recuerdos,
de anécdotas e invenciones,
apetece escuchar la radio
de las mil y una canciones.
Qué dulce y triste despertar,
azota mis recuerdos,
mis humildes palabras dichas,
en momentos del cantar.
Aquí , y ahora,
el ruiseñor comienza su retorno,
en esta dulce primavera,
que comienza a encender el horno.
el ruiseñor de mi vida,
pero no consigo escucharle,
pues ha emprendido su huída.
Qué ambigüedades,
qué falsedades,
crea mi cabeza,
sin voz y sin pena.
Qué haría yo,
con esta mi azotea,
que abre sus ventanas,
y nada cabilea.
Qué sin fin de recuerdos,
de anécdotas e invenciones,
apetece escuchar la radio
de las mil y una canciones.
Qué dulce y triste despertar,
azota mis recuerdos,
mis humildes palabras dichas,
en momentos del cantar.
Aquí , y ahora,
el ruiseñor comienza su retorno,
en esta dulce primavera,
que comienza a encender el horno.