Entre muérdagos, arbolitos,
luces y estrellas,
rojos y blancos, regalos
entre gente que accede y gente postergada
agradezco
al espíritu,
con sus tristezas y alegrías,
esperanzado siempre.
A los recuerdos
a todos los corazones.
Y brindo por la nobleza,
de las grandes montañas nevadas,
soles salientes y ponientes,
lunas, que se dejaron en nubes colgar
en mares flotar,
senderos, caminos, piedras, aves
y por que no
por las tormentas y huracanes.
Por todos mis amigos y amigas,
que día a día tienen la valentía de sumergirse
en el mar de la poesía,
en los sentimientos más profundos.
Y en especial brindo por alguien,
alguien
que ha logrado despertar mis letras dormidas,
mis frases ocultas e inimaginables,
alguien que ha tenido paciencia gigante,
valiosa enseñanza,
y el gesto humilde de simplemente
dar.
Con mi alma levantada.
en estas fiestas brindo.
¡Feliz Navidad a todos!