Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Se llevaba el bolso repleto
hasta cuando iba de finnes
un paraguas plegable
y una barrita de xocolatl.
Móvil, cascos y algo de Mozart.
Ella inició mi segundo matrimonio
con una mirada hueca,
luego,
un poco antes de salir de mí,
me hizo un regalo increíble:
la visión del desamor
expresadas
en las palabras de unos ojos
que quieren, necesitan, huir.
Callado, escuchando sus razones,
asintiendo al piano de sus ojos,
pensé en mi primer matrimonio
y mirándola a sus ojos me dije:
Sí, entiendo,
así es como debería ser".
He aconsejado
en las rupturas de amigos,
no porque supiese de nada
sino porque parecían más accesibles,
menos complicados que yo...
Ahora, rota mi unión,
yo la espero sentado escribiendo,
diciéndole cosas
que quizá le hubiera gustado escuchar.
Yo tenía un amor
en las colinas de mis ojos,
y hoy sé
que no sé dónde está.
Hoy sólo tengo un mar azul muy profundo,
sabor de nube en lengua,
y un ingrediente más
para mi ensalada familiar.
Pero, con mi segundo amor
todo empezó antes,
en realidad amaneció
con un asentimiento leve
y una barquita para el mar
que nos atrevimos a surcar.
Calmado estoy ya, como una frente
que ha sentido la brisa, pero, ¡ah,
las brazadas de vida
que el amor hace flotar
en las oscilantes palabras del mar!
...
..
.
Jesús Soriano
.
Se llevaba el bolso repleto
hasta cuando iba de finnes
un paraguas plegable
y una barrita de xocolatl.
Móvil, cascos y algo de Mozart.
Ella inició mi segundo matrimonio
con una mirada hueca,
luego,
un poco antes de salir de mí,
me hizo un regalo increíble:
la visión del desamor
expresadas
en las palabras de unos ojos
que quieren, necesitan, huir.
Callado, escuchando sus razones,
asintiendo al piano de sus ojos,
pensé en mi primer matrimonio
y mirándola a sus ojos me dije:
Sí, entiendo,
así es como debería ser".
He aconsejado
en las rupturas de amigos,
no porque supiese de nada
sino porque parecían más accesibles,
menos complicados que yo...
Ahora, rota mi unión,
yo la espero sentado escribiendo,
diciéndole cosas
que quizá le hubiera gustado escuchar.
Yo tenía un amor
en las colinas de mis ojos,
y hoy sé
que no sé dónde está.
Hoy sólo tengo un mar azul muy profundo,
sabor de nube en lengua,
y un ingrediente más
para mi ensalada familiar.
Pero, con mi segundo amor
todo empezó antes,
en realidad amaneció
con un asentimiento leve
y una barquita para el mar
que nos atrevimos a surcar.
Calmado estoy ya, como una frente
que ha sentido la brisa, pero, ¡ah,
las brazadas de vida
que el amor hace flotar
en las oscilantes palabras del mar!
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Jesús Soriano
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