dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Señora, sigo viéndola llorando
arañando la caja en la que mudo
partía su marido que no dudo
que al morir con su cuerpo iba soñando.
Su mirada llorosa, usted besando
el rostro cruel de aquel ocioso rudo
que amarraba su vida con su nudo
que sin piedad a usted estaba ahogando.
Distinta es esta noche aquí en mi lecho,
abierta en cruz, nimbado seno, loca
mi dueña galopando sobre un loco
deseo de besar mi amante pecho
cuando en esta montura se desboca,
cuando en mi galopar yo me desboco.
Eladio Parreño Elías
28-Septiembre-2012
Última edición: