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Mi silencio

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
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No se si convendría más a este poema su emplazamiento en Melancólicos, o en Filosóficos. Mi afección a este foro y, tal vez, los paisajes oníricos donde situúo esta especie de meditación justifiquen su inclusión aquí.


MI SILENCIO



Me sumerjo en el silencio la noche

un denso silencio vítreo

como el fondo de un ojo cargado de odio.

El pavimento encharcado me duplica

y me aleja de las paredes de piedra como espejos

que no me reconocen.

Las ventanas como bocas abiertas se hacen cómplices

y susurran las miserias de quienes duermen dentro.



Cruzo la noche y sus ritos como una llama temblorosa

Camino por el desierto de piedra

este desierto urbano y mineral.

Soy yo y mi procesión de ánimas en busca del aquelarre.



¿Quien trazó esta ciudad crucificada?

¿Quien hizo líquidas sus plazas?

Deambulo en la noche por las plazas encharcadas

y me creo redentor de las estatuas ociosas.



Las paredes de piedra de las casas

enfrentadas pero amigas exhiben sus orgullos cercenados

¿Quien plantó este árbol gigantesco donde sacrifican sin fuego?

Me siento en el viejo poyo

acezante como el perro que ladra en la madrugada.

Busco que una simbiosis con la piedra me haga eterno.



Sediento de toda sed

Ardiente de toda pasión

Consumido por mis pasados

Exánimes mis carnes fláccidas

Reblandecidos mis huesos

donde mi sangre resbala como látex.



Yo sería sombra de este árbol prodigioso

si tuviese un sol que me alumbrara.

Pero tan solo me es dado

buscar las estrellas que agonizan

en el fondo del silencio de la noche

Mi silencio.
 
Última edición:
No se si convendría más a este poema su emplazamiento en Melancólicos, o en Filosóficos. Mi afección a este foro y, tal vez, los paisajes oníricos donde situúo esta especie de meditación justifiquen su inclusión aquí.


MI SILENCIO



Me sumerjo en el silencio la noche

un denso silencio vítreo

como el fondo de un ojo cargado de odio.

El pavimento encharcado me duplica

y me aleja de las paredes de piedra como espejos

que no me reconocen.

Las ventanas como bocas abiertas se hacen cómplices

y susurran las miserias de quienes duermen dentro.



Cruzo la noche y sus ritos como una llama temblorosa

Camino por el desierto de piedra

este desierto urbano y mineral.

Soy yo y mi procesión de ánimas en busca del aquelarre.



¿Quien trazó esta ciudad crucificada?

¿Quien hizo líquidas sus plazas?

Deambulo en la noche por las plazas encharcadas

y me creo redentor de las estatuas ociosas.



Las paredes de piedra de las casas

enfrentadas pero amigas exhiben sus orgullos cercenados

¿Quien plantó este árbol gigantesco donde sacrifican sin fuego?

Me siento en el viejo poyo

acezante como el perro que ladra en la madrugada.

Busco que una simbiosis con la piedra me haga eterno.



Sediento de toda sed

Ardiente de toda pasión

Consumido por mis pasados

Exánimes mis carnes fláccidas

Reblandecidos mis huesos

donde mi sangre resbala como látex.



Yo sería sombra de este árbol prodigioso

si tuviese un sol que me alumbrara.

Pero tan solo me es dado

buscar las estrellas que agonizan

en el fondo del silencio de la noche

Mi silencio.
Fascinante poema Pessoa. Ojalá que x verso incluyera amor en lugar de odio. Feliz fin de semana.
 
Muchas gracias, El nick, por esta visita a mis versos que, intuyo, es de las primeras que haces. Doblemente agradecido por ello. Ciertamente sería mejor la opción de "amor", en lugar de "odio". Pero ni los tiempos ni mi espíritu están para eufemismos. Un cordial saludo,
miguel
A ti mi agradecimiento por tu amable respuesta. Saludos cordiales... yo
 
No se si convendría más a este poema su emplazamiento en Melancólicos, o en Filosóficos. Mi afección a este foro y, tal vez, los paisajes oníricos donde situúo esta especie de meditación justifiquen su inclusión aquí.


MI SILENCIO



Me sumerjo en el silencio la noche

un denso silencio vítreo

como el fondo de un ojo cargado de odio.

El pavimento encharcado me duplica

y me aleja de las paredes de piedra como espejos

que no me reconocen.

Las ventanas como bocas abiertas se hacen cómplices

y susurran las miserias de quienes duermen dentro.



Cruzo la noche y sus ritos como una llama temblorosa

Camino por el desierto de piedra

este desierto urbano y mineral.

Soy yo y mi procesión de ánimas en busca del aquelarre.



¿Quien trazó esta ciudad crucificada?

¿Quien hizo líquidas sus plazas?

Deambulo en la noche por las plazas encharcadas

y me creo redentor de las estatuas ociosas.



Las paredes de piedra de las casas

enfrentadas pero amigas exhiben sus orgullos cercenados

¿Quien plantó este árbol gigantesco donde sacrifican sin fuego?

Me siento en el viejo poyo

acezante como el perro que ladra en la madrugada.

Busco que una simbiosis con la piedra me haga eterno.



Sediento de toda sed

Ardiente de toda pasión

Consumido por mis pasados

Exánimes mis carnes fláccidas

Reblandecidos mis huesos

donde mi sangre resbala como látex.



Yo sería sombra de este árbol prodigioso

si tuviese un sol que me alumbrara.

Pero tan solo me es dado

buscar las estrellas que agonizan

en el fondo del silencio de la noche

Mi silencio.

Excelente ese silencio evocdor de la noche lleno de melancolía que se filtra por cada verso. Amena lectura querido amigo Miguel. Un abrazo.
 
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