BESTIA
Poeta recién llegado
Mi soledad
Se tendía al amanecer
con la vista aún vencida en sueños,
veía las flores sobre la hiedra crecer
en aquél jardín de mil dueños;
al peinarse sus cabellos
semillas de luz caían al suelo,
donde hermosos deseos plebeyos
se posaron para alcanzar el cielo;
se bebía todo el medio día,
y los rayos del solitario sol
llenos de afección tardía
volvían su pasión un crisol,
ahí dónde concibió las cenizas
naturaleza del alma mía,
dónde perdió las húmedas sonrisas
y su fuego ya no dormía.
Devoraste este cuerpo soledad,
añorando a mi amor,extrañando la vida,
antes de cada tarde y su terquedad,
lejos de la noche con la armonía perdida.
Se tendía al amanecer
con la vista aún vencida en sueños,
veía las flores sobre la hiedra crecer
en aquél jardín de mil dueños;
al peinarse sus cabellos
semillas de luz caían al suelo,
donde hermosos deseos plebeyos
se posaron para alcanzar el cielo;
se bebía todo el medio día,
y los rayos del solitario sol
llenos de afección tardía
volvían su pasión un crisol,
ahí dónde concibió las cenizas
naturaleza del alma mía,
dónde perdió las húmedas sonrisas
y su fuego ya no dormía.
Devoraste este cuerpo soledad,
añorando a mi amor,extrañando la vida,
antes de cada tarde y su terquedad,
lejos de la noche con la armonía perdida.
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