hanibal velez
Poeta recién llegado
La antigua calma que inunda mi rostro,
me ha dejado postrado bajo la lluvia,
negándome a las sonrisas del sol,
en soledad hasta saciar mi tristeza,
charcos de cristal adornaron las raíces
de la tristeza, y mi alma desfallece
embriagada de nostalgia que envuelve
mi ser,
la melodía acaricia a el corazón que
desvanece sus latidos liberando a el alma
atada a el sufrimiento, percibo obscuras y
apacibles moradas, y mi ser se regocija con
tan preciado descanso.
me ha dejado postrado bajo la lluvia,
negándome a las sonrisas del sol,
en soledad hasta saciar mi tristeza,
charcos de cristal adornaron las raíces
de la tristeza, y mi alma desfallece
embriagada de nostalgia que envuelve
mi ser,
la melodía acaricia a el corazón que
desvanece sus latidos liberando a el alma
atada a el sufrimiento, percibo obscuras y
apacibles moradas, y mi ser se regocija con
tan preciado descanso.
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