Mi tercera edad

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no me acordé de extrañarte
ni tú de presentarte entre mis sueños,
yo no me acordé de acariciarte
y tú no me dijiste que lo echabas de menos.

Al despertarme me seguí sintiendo un hombre
a pesar de lo que tú digas de mí,
gordo o flaco sigo buscando un Norte
decide tú si es que quieres venir.

A quemarropa me has dicho tu versión de las verdades
y yo interpreto lo que tú quieres decir,
ya no hay espacio en la cama para los ideales
de aparentar ser una pareja feliz.

Yo envejezco más rápido que ligero
y camino sonámbulo a ningún lugar,
hablo dormido y ni ahí soy tan sincero
para decirte que te he dejado de amar.

No improvises besos, que ya es tarde,
hombre y mujer jamás se comprendieron,
me dices te amo y yo sufro al escucharte
porque aunque yo lo diga, no lo siento.

Al despertarme me seguí sintiendo un preso
a pesar de que finjamos democracia,
la sentencia de esta dictadura la da los besos
que mueren antes de llegar a la almohada.

Envejezco tan rápido como lo quiera el destino
y tan débil como lo marque la locura,
esa vieja locura que se murió en el frío
pensando que se graduada en calentura.
 
Yo no me acordé de extrañarte
ni tú de presentarte entre mis sueños,
yo no me acordé de acariciarte
y tú no me dijiste que lo echabas de menos.

Al despertarme me seguí sintiendo un hombre
a pesar de lo que tú digas de mí,
gordo o flaco sigo buscando un Norte
decide tú si es que quieres venir.

A quemarropa me has dicho tu versión de las verdades
y yo interpreto lo que tú quieres decir,
ya no hay espacio en la cama para los ideales
de aparentar ser una pareja feliz.

Yo envejezco más rápido que ligero
y camino sonámbulo a ningún lugar,
hablo dormido y ni ahí soy tan sincero
para decirte que te he dejado de amar.

No improvises besos, que ya es tarde,
hombre y mujer jamás se comprendieron,
me dices te amo y yo sufro al escucharte
porque aunque yo lo diga, no lo siento.

Al despertarme me seguí sintiendo un preso
a pesar de que finjamos democracia,
la sentencia de esta dictadura la da los besos
que mueren antes de llegar a la almohada.

Envejezco tan rápido como lo quiera el destino
y tan débil como lo marque la locura,
esa vieja locura que se murió en el frío
pensando que se graduada en calentura.
Parece que ya no hay vuelta.
Un abrazo, Robsalz.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba