salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corriendo, como en un vuelo,
aquí vengo a dar la lata,
a ver quién, de ustedes, cata
lo que me llega hasta el suelo.
Tengo dos pies y una pata
que, a veces, se pone tiesa
y es una cosa que pesa,
que cuando despierta mata.
Pocas veces está presa
debajo de los calzones,
y sus balas de cañones
disparan, a quién la besa
o a quién despacio la mesa,
chorros de fuego caliente.
Mas, si suelto de repente,
cuando la aprieto hacia abajo,
raudo me voy al carajo,
pues me golpea en la frente.
aquí vengo a dar la lata,
a ver quién, de ustedes, cata
lo que me llega hasta el suelo.
Tengo dos pies y una pata
que, a veces, se pone tiesa
y es una cosa que pesa,
que cuando despierta mata.
Pocas veces está presa
debajo de los calzones,
y sus balas de cañones
disparan, a quién la besa
o a quién despacio la mesa,
chorros de fuego caliente.
Mas, si suelto de repente,
cuando la aprieto hacia abajo,
raudo me voy al carajo,
pues me golpea en la frente.
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