Mi testamento.

joel almo

Poeta recién llegado
Aquí dejo mi testamento,
tardío, naufragado, solemne,
inmaculado
y con la ambivalencia
de dos senos vírgenes.
Lo escribo con puñal
de sangre, con descendencia
arrebatada, con aguerrida lanza.
Soy un pequeño terreno
que ha entregado su tierra
entre lluvia y llanto, entre
sequía y engaño.
Escribo desde lo más
precario, de la humildad,
de los sabores del grano,
del pueblo que lucha, que come,
que respira tierra y que sangra
hijos.

¡Ay tinta de moluscos cabellos!
¿Es predecible mi alma de campo?
¿A cuántas más debería beber?

Aquí dejo testamento ante
los ojos pavorosos, ante los
incrédulos corazones.
Invito sepultar tu sonrisa
en mi corazón arrebatado,
a que me arrebates la vida
en dos mundos:
Uno en dos planetas sinceros
y otro en tus piernas ligeras
de leche.
Incluiré el sol y la luna, el roble,
el café, las hojas de té, los
amarillos canarios
y todos los vuelos que
vengan de tu boca, porque
en cada naturaleza brota una
sonrisa tuya y en cada lágrima
una hoja otoñal a mi vida.
Tú, solo tú, eres el cobijo
de mis letras pausadas y
escribo cobijado de
tu perfumada risa,
y escribo,
escribo con una bandera
de tu pelo flameado, de tu
nombre escrito en fuego y
en vida, de tus sueños,
de los míos.
Que me arrebate tu lengua
las flores.
Que me hagan crecer tus besos.
 
Un poema que se entrega al amor totalmente, pero con un contenido duro y profundo y que invita a reflexionar. Bienvenido
 
Aquí dejo mi testamento,
tardío, naufragado, solemne,
inmaculado
y con la ambivalencia
de dos senos vírgenes.
Lo escribo con puñal
de sangre, con descendencia
arrebatada, con aguerrida lanza.
Soy un pequeño terreno
que ha entregado su tierra
entre lluvia y llanto, entre
sequía y engaño.
Escribo desde lo más
precario, de la humildad,
de los sabores del grano,
del pueblo que lucha, que come,
que respira tierra y que sangra
hijos.

¡Ay tinta de moluscos cabellos!
¿Es predecible mi alma de campo?
¿A cuántas más debería beber?

Aquí dejo testamento ante
los ojos pavorosos, ante los
incrédulos corazones.
Invito sepultar tu sonrisa
en mi corazón arrebatado,
a que me arrebates la vida
en dos mundos:
Uno en dos planetas sinceros
y otro en tus piernas ligeras
de leche.
Incluiré el sol y la luna, el roble,
el café, las hojas de té, los
amarillos canarios
y todos los vuelos que
vengan de tu boca, porque
en cada naturaleza brota una
sonrisa tuya y en cada lágrima
una hoja otoñal a mi vida.
Tú, solo tú, eres el cobijo
de mis letras pausadas y
escribo cobijado de
tu perfumada risa,
y escribo,
escribo con una bandera
de tu pelo flameado, de tu
nombre escrito en fuego y
en vida, de tus sueños,
de los míos.
Que me arrebate tu lengua
las flores.
Que me hagan crecer tus besos.
Letras de encanto y total entrega a la pasión y los recursos del amor.
 

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