G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
¿Dónde quedó perdido
el guardián de mi hermano?
¿Dónde, que no consigo
aliviar mi dolor?
¿Quién oyó su llamada,
que omitió todo auxilio?
¿Cuándo murió lo antiguo?
¿Qué hombre lo enterró?
Mil jinetes cabalgan
por ancha avenida.
Trotando va el miedo
y lo monta el terror.
Mil jinetes cabalgan
y la muerte destilan
Y un millón de mendigos,
rogándole a Dios
¿Dónde quedó dormido
el guardián de mi hermano?
¿Dónde, que no consigo
alejar mi dolor?
No fueron esas balas
las que allí lo mataron.
Ni las manos del hombre
que el fusil empuñó
No fue el viejo árbol,
ni la ingrata rama,
ni esa impía riada
la que se lo llevó
Fue esa cobardía,
aquel miedo callado
que mata a la vida...
¡Y también mi traición!
G.S.A.
el guardián de mi hermano?
¿Dónde, que no consigo
aliviar mi dolor?
¿Quién oyó su llamada,
que omitió todo auxilio?
¿Cuándo murió lo antiguo?
¿Qué hombre lo enterró?
Mil jinetes cabalgan
por ancha avenida.
Trotando va el miedo
y lo monta el terror.
Mil jinetes cabalgan
y la muerte destilan
Y un millón de mendigos,
rogándole a Dios
¿Dónde quedó dormido
el guardián de mi hermano?
¿Dónde, que no consigo
alejar mi dolor?
No fueron esas balas
las que allí lo mataron.
Ni las manos del hombre
que el fusil empuñó
No fue el viejo árbol,
ni la ingrata rama,
ni esa impía riada
la que se lo llevó
Fue esa cobardía,
aquel miedo callado
que mata a la vida...
¡Y también mi traición!
G.S.A.