DEMOCLES
Poeta recién llegado
Hoy como he deseado
poder abrazarte,
Te amo amor,
Y no puedo dejar de pensarte.
Quisiera pasar solo y horas,
Tendido aquí en mi cama,
Llorarte hasta más no poder,
Llorarte hasta purgar,
La ultima lágrima que queda por ti,
Aquí en mí desconsolada alma.
¡¡¡ ¿Sabes amor? ¡¡¡
Que envidio las mañanas
A quien el sol siempre acompaña.
Envidio a la luna,
Junto al manto de estrella,
Con que se marcha de madrugada.
Envidio al mar
Con su ribera llenas de roca.
Envidio al otoño,
Que llena sus días,
Con miles de secas hojas.
Me haces falta aquí en mis días,
No quiero más la oscuridad,
Deseo ver la claridad de tu luz,
Permaneciendo en mi vida encendida.
Sabía muy bien que sin ti,
La depresión me invadiría,
Y ahora me ahogo en tu olvido,
A ese que tanto yo le temía.
Tanto fue lo que te ame,
Que ahora sin ti amor,
Mi vida dejo de tener vida.
Sé que nunca de mi se cerrara,
Esta abierta y sangrante herida,
Que me traspaso el corazón,
Al momento
que te dije adiós aquel día.
Pero mírame,
Te regalo mi risa mas forzada,
Mi risa más fingida.
Porque no quiero verte mal,
Quiero verte para siempre así,
Envuelta en tu felicidad y dicha.
No has de saber tú ya más,
Que solo al mirarte mi alma,
De nuevo entra en agonía.
poder abrazarte,
Te amo amor,
Y no puedo dejar de pensarte.
Quisiera pasar solo y horas,
Tendido aquí en mi cama,
Llorarte hasta más no poder,
Llorarte hasta purgar,
La ultima lágrima que queda por ti,
Aquí en mí desconsolada alma.
¡¡¡ ¿Sabes amor? ¡¡¡
Que envidio las mañanas
A quien el sol siempre acompaña.
Envidio a la luna,
Junto al manto de estrella,
Con que se marcha de madrugada.
Envidio al mar
Con su ribera llenas de roca.
Envidio al otoño,
Que llena sus días,
Con miles de secas hojas.
Me haces falta aquí en mis días,
No quiero más la oscuridad,
Deseo ver la claridad de tu luz,
Permaneciendo en mi vida encendida.
Sabía muy bien que sin ti,
La depresión me invadiría,
Y ahora me ahogo en tu olvido,
A ese que tanto yo le temía.
Tanto fue lo que te ame,
Que ahora sin ti amor,
Mi vida dejo de tener vida.
Sé que nunca de mi se cerrara,
Esta abierta y sangrante herida,
Que me traspaso el corazón,
Al momento
que te dije adiós aquel día.
Pero mírame,
Te regalo mi risa mas forzada,
Mi risa más fingida.
Porque no quiero verte mal,
Quiero verte para siempre así,
Envuelta en tu felicidad y dicha.
No has de saber tú ya más,
Que solo al mirarte mi alma,
De nuevo entra en agonía.