Mi vacío

EscrtEpic

Poeta recién llegado
Para que me trajiste aquí
Entre dos muros me encuentro yo en medio: y las espadas me hieren.

Vamos: a esos días cuando podía reír, cuando pensé que todo podría ser mejor, cuando entre mis sueños ilusorios la vida pintaba rosa.

Arrebatame de mi mismo, porque quisiera morir, y que mi muerte fuera mi único recuerdo de mis recuerdos entre callejones sin salidas.

Librame del dolor que el mal ya me llueve. Libertame de este vacío absoluto. Que la paz nunca me toca y que el constante látigo de demonios se llevaron mi alma desde hace mucho tiempo.

No sé que tengo. No sé a donde voy. Y no sé lo que soy. Porque yo soy la encarnación del dolor, de todo el sufrimiento humano, soy pues, un mártir entre mártires.

Cuando la rosa de espina me pusiste te pregunte ¿por qué? ¿Para qué? Porque es lo que me tocaba... Porque mi carne sabía dulce a todo demonio.

Soy débil, torpe y en demasía cabeza de toro: todo lo que tengo en frente lo embisto y solo me llevo de ello ojos morados, un par de golpes y un cuerpo empolvado y magullado de heridas.

Constantemente te pedí piso para pisar la tierra, para no irme directo al infierno. Pero vanas fueron mis súplicas, no puedo caer más bajo porque ya toque el fondo más profundo, ya no hay nada más que pueda hacer por mi mismo más que resignarme, romperme en mil pedazos y finalmente perderme en la nada.
 
Deprimente relato nos compartes.

16392dd5-1f73-48a3-bcb0-558c83aa7fd5.gif
 
Para que me trajiste aquí
Entre dos muros me encuentro yo en medio: y las espadas me hieren.

Vamos: a esos días cuando podía reír, cuando pensé que todo podría ser mejor, cuando entre mis sueños ilusorios la vida pintaba rosa.

Arrebatame de mi mismo, porque quisiera morir, y que mi muerte fuera mi único recuerdo de mis recuerdos entre callejones sin salidas.

Librame del dolor que el mal ya me llueve. Libertame de este vacío absoluto. Que la paz nunca me toca y que el constante látigo de demonios se llevaron mi alma desde hace mucho tiempo.

No sé que tengo. No sé a donde voy. Y no sé lo que soy. Porque yo soy la encarnación del dolor, de todo el sufrimiento humano, soy pues, un mártir entre mártires.

Cuando la rosa de espina me pusiste te pregunte ¿por qué? ¿Para qué? Porque es lo que me tocaba... Porque mi carne sabía dulce a todo demonio.

Soy débil, torpe y en demasía cabeza de toro: todo lo que tengo en frente lo embisto y solo me llevo de ello ojos morados, un par de golpes y un cuerpo empolvado y magullado de heridas.

Constantemente te pedí piso para pisar la tierra, para no irme directo al infierno. Pero vanas fueron mis súplicas, no puedo caer más bajo porque ya toque el fondo más profundo, ya no hay nada más que pueda hacer por mi mismo más que resignarme, romperme en mil pedazos y finalmente perderme en la nada.
Un lamento de desesperanza absoluta.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba