Heriberto Bravo
Poeta recién llegado
Solo estoy en mi aposento
sin tener con quién hablar.
No se atreven a cantar
ni los pájaros ni el viento.
Solo yo. Mi pensamiento
impasible, fiel, discreto,
musitando en el secreto
una lánguida canción;
pero tengo la impresión
de que soy un esqueleto.
Solo estoy. Soy un boceto
de mi propia soledad.
Mi clausura es ansiedad,
la nostalgia mi amuleto,
y está escrito en el panfleto
de mi drástico historial
que yo sea comensal
exclusivo de mi mesa...
Solo estoy con mi tristeza.
Nadie asoma en el umbral.
El silencio con rigor
me prolonga, se dilata;
me destroza, sí, me mata
no contar con un amor.
Es constante mi dolor
y angustiosa mi condena.
Soy igual que un alma en pena
a quien nadie compadece.
Soy gorrión que se estremece
contemplando su cadena.
Es tan lindo acariciar
una flor de madrugada,
primorosa y escarchada
que se empieza a deshelar.
Es muy grato conversar
sin tener ninguna prisa,
junto al mar, junto a su brisa,
junto al fuego, junto al pan,
y saber que ahí estarán
un amigo y su sonrisa...
Pero yo, tan triste estoy,
sin amor, sin compañía,
que presiento que algún día
sin saber adónde voy,
algún día como hoy
sin poder estarme quieto,
dejaré de ser boceto
de mi propia soledad,
cuando sepa que en verdad
sólo soy un esqueleto.
Heriberto Bravo Bravosin tener con quién hablar.
No se atreven a cantar
ni los pájaros ni el viento.
Solo yo. Mi pensamiento
impasible, fiel, discreto,
musitando en el secreto
una lánguida canción;
pero tengo la impresión
de que soy un esqueleto.
Solo estoy. Soy un boceto
de mi propia soledad.
Mi clausura es ansiedad,
la nostalgia mi amuleto,
y está escrito en el panfleto
de mi drástico historial
que yo sea comensal
exclusivo de mi mesa...
Solo estoy con mi tristeza.
Nadie asoma en el umbral.
El silencio con rigor
me prolonga, se dilata;
me destroza, sí, me mata
no contar con un amor.
Es constante mi dolor
y angustiosa mi condena.
Soy igual que un alma en pena
a quien nadie compadece.
Soy gorrión que se estremece
contemplando su cadena.
Es tan lindo acariciar
una flor de madrugada,
primorosa y escarchada
que se empieza a deshelar.
Es muy grato conversar
sin tener ninguna prisa,
junto al mar, junto a su brisa,
junto al fuego, junto al pan,
y saber que ahí estarán
un amigo y su sonrisa...
Pero yo, tan triste estoy,
sin amor, sin compañía,
que presiento que algún día
sin saber adónde voy,
algún día como hoy
sin poder estarme quieto,
dejaré de ser boceto
de mi propia soledad,
cuando sepa que en verdad
sólo soy un esqueleto.
Última edición: