MI VIDA BAJO MI SOMBRA
“Hay más misterio en la sombra de un hombre caminando un día soleado, que en todas las religiones del mundo”.
(Giorgio de Chirico)
Es debajo de mi sombra donde se oculta mi vida
Mi sombra ese denso casi negro trabazón de delicadas ecuaciones
que siempre se resuelven con la misma solución
Bajo ella sobre la hierba abatida por los cuerpos que fornican
se encuentra toda mi vida transitada por las lombrices voraces
Mi sombra es la resultante violácea
de esa tracería incabable de conjunciones adversativas
esquivando noctívaga y silenciosa los momentos de felicidad
Como un plano cenital perforado por las nubes
sobrevolando los humos de la ciudad putrefacta
así mi sombra es refugio presentido de los barcos que regresan
desde los mares helados
No existe mi sombra sobre el mar
no puede ser hollada por los unicornios en ciernes
ni es grato refugio de los suicidas recurrentes
Preferimos mi sombra y yo los cálidos adoquines sonorosos
transitados por calesas que nos ofrecen una muerte sincopada
A veces allí incluso soldados borrachos nos alegran
con sus blasfemias al buen vino
Nada hay tan alegre como un ruiseñor inmolado ante la rosa
Nada hay más sucinto que su breve trino de amor
Nada tan efímero como los mármoles que representan a los héroes
Porque el héroe es efímero y su sombra acobardada
oculta las lágrimas que derramó cuando mató al primer hombre
Mármoles frágiles que se eternizan
gracias a los excrementos de las palomas
y las canciones infantiles que reparan sus agravios
En los parques equívocos de la grandes ciudades
en las alamedas rigurosas donde las sombras rectilíneas
tuercen siempre a la derecha
allí entre grillos programados para cantar en los ocasos
allí donde los amantes disimulan sus eróticas efusiones
y degluten con fruición los bacadillos de salami
Allí mi sombra y yo encadenados como Sísifo y su roca
tejemos los inacabables fulgores de los tranvías del anochecer
esperando esperando esperando
Ilust.: La Piazza. Giorgio de Chirico (1913)
“Hay más misterio en la sombra de un hombre caminando un día soleado, que en todas las religiones del mundo”.
(Giorgio de Chirico)
Es debajo de mi sombra donde se oculta mi vida
Mi sombra ese denso casi negro trabazón de delicadas ecuaciones
que siempre se resuelven con la misma solución
Bajo ella sobre la hierba abatida por los cuerpos que fornican
se encuentra toda mi vida transitada por las lombrices voraces
Mi sombra es la resultante violácea
de esa tracería incabable de conjunciones adversativas
esquivando noctívaga y silenciosa los momentos de felicidad
Como un plano cenital perforado por las nubes
sobrevolando los humos de la ciudad putrefacta
así mi sombra es refugio presentido de los barcos que regresan
desde los mares helados
No existe mi sombra sobre el mar
no puede ser hollada por los unicornios en ciernes
ni es grato refugio de los suicidas recurrentes
Preferimos mi sombra y yo los cálidos adoquines sonorosos
transitados por calesas que nos ofrecen una muerte sincopada
A veces allí incluso soldados borrachos nos alegran
con sus blasfemias al buen vino
Nada hay tan alegre como un ruiseñor inmolado ante la rosa
Nada hay más sucinto que su breve trino de amor
Nada tan efímero como los mármoles que representan a los héroes
Porque el héroe es efímero y su sombra acobardada
oculta las lágrimas que derramó cuando mató al primer hombre
Mármoles frágiles que se eternizan
gracias a los excrementos de las palomas
y las canciones infantiles que reparan sus agravios
En los parques equívocos de la grandes ciudades
en las alamedas rigurosas donde las sombras rectilíneas
tuercen siempre a la derecha
allí entre grillos programados para cantar en los ocasos
allí donde los amantes disimulan sus eróticas efusiones
y degluten con fruición los bacadillos de salami
Allí mi sombra y yo encadenados como Sísifo y su roca
tejemos los inacabables fulgores de los tranvías del anochecer
esperando esperando esperando
Ilust.: La Piazza. Giorgio de Chirico (1913)