alenairam
Poeta recién llegado
Este otoño se torna
cada ves más violento,
cada ves que respiro,
cada ves que mi aliento
lanza llamaradas infernales
a un ideal de firmamento.
La noche esta tormentosa,
el cielo hace tronar con el
eco del latido de mi
corazón funesto.
He conocido el lado
muerto de mi vida,
ví su tumba y no era mía,
es de un ser vagabundo
que solo en mi confía,
dice ser parte de mi,
dice que sin el en mi,
mi humanidad no
existiría.
Tienes los ojos encendidos
en rojas y furiosas llamas
y aun así su mirada
es tan fría, que ni el
calor de la rabia los entibia.
Llena su tintero
con mi sangre
y crea oscuros versos,
de su cuervo una pluma
me dio, pero jamás
dijo que el tintero
seguiría siendo yo.
Y así cada noche voy muriendo
prisionera de su sádica mente,
entre líneas agotadas,
me hace escribir de lo
que nunca seré :
Anhelo a la muerte,
que se olvido de mi.
Odio al tiempo que se burla de mi,
que capturo mi rostro
en el espejo roto de la vida
hecho cenizas.
Pero el no gano nada,
fui coronada entre las llamas
de su infierno,
más se que no hay estrellas
que me quiten de aquí.
He aprendido lo que el no quería,
ahora soy otro dios
y como el, también tomara
posición sobre lo que por
ley se me ha otorgado
luchare por ello
y después me iré.
cada ves más violento,
cada ves que respiro,
cada ves que mi aliento
lanza llamaradas infernales
a un ideal de firmamento.
La noche esta tormentosa,
el cielo hace tronar con el
eco del latido de mi
corazón funesto.
He conocido el lado
muerto de mi vida,
ví su tumba y no era mía,
es de un ser vagabundo
que solo en mi confía,
dice ser parte de mi,
dice que sin el en mi,
mi humanidad no
existiría.
Tienes los ojos encendidos
en rojas y furiosas llamas
y aun así su mirada
es tan fría, que ni el
calor de la rabia los entibia.
Llena su tintero
con mi sangre
y crea oscuros versos,
de su cuervo una pluma
me dio, pero jamás
dijo que el tintero
seguiría siendo yo.
Y así cada noche voy muriendo
prisionera de su sádica mente,
entre líneas agotadas,
me hace escribir de lo
que nunca seré :
Anhelo a la muerte,
que se olvido de mi.
Odio al tiempo que se burla de mi,
que capturo mi rostro
en el espejo roto de la vida
hecho cenizas.
Pero el no gano nada,
fui coronada entre las llamas
de su infierno,
más se que no hay estrellas
que me quiten de aquí.
He aprendido lo que el no quería,
ahora soy otro dios
y como el, también tomara
posición sobre lo que por
ley se me ha otorgado
luchare por ello
y después me iré.
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