Mi vida y mi perdición

Gabriela Ramos Martell

Poeta recién llegado
Las lágrimas rodaron sobre los bordes de mi alma,
tu sarcasmo se transformo en mi verdugo,
tus palabras mataron la alegría de mi cara,
entendí que ya no eramos "uno",
sentía como el frío me quemaba,
nuestro amor se volvió sólo un recuerdo,
mi presencia dejo de ser lo que anhelabas,
la soledad hizo de su casa mi cuerpo.


Finalmente comprendí, tu amor no tiene dueño,
no eras mío, pero si soy tuya,
sólo fuí protagonista de mi sueño,
amarte fué mi fortuna,
que me dejes... sólo parte del juego.


Ya que te vas, o ¿ya que te dejo?
ya ni se quién se marcha,
cierra la puerta al salir de mi espejo,
saca tus maletas de mi alma,
y apartáte de mi reflejo.


Los bordes sangarntes de mi corazón,
no soportan el ácido de tus palabras,
a este punto no hay amor no hay razón,
sólo hay una trampa,
trampa de amor, donde mueren lo débiles,
tampa de frutos estériles.


Debajo de la puerta se cuela una luz,
la miro fijamente esperando una sombra,
el dueño de la sombra sólo tu,
ídolo del sueño de quién te nombra.


Entre la espada y la pared,
entre tu indiferencia y mi pasíon,
de tu amor tengo sed,
eres mi vida y mi perdición
yo y siempre yo,
tu amante sin deshonra.
 
Las lágrimas rodaron sobre los bordes de mi alma,
tu sarcasmo se transformo en mi verdugo,
tus palabras mataron la alegría de mi cara,
entendí que ya no eramos "uno",
sentía como el frío me quemaba,
nuestro amor se volvió sólo un recuerdo,
mi presencia dejo de ser lo que anhelabas,
la soledad hizo de su casa mi cuerpo.


Finalmente comprendí, tu amor no tiene dueño,
no eras mío, pero si soy tuya,
sólo fuí protagonista de mi sueño,
amarte fué mi fortuna,
que me dejes... sólo parte del juego.


Ya que te vas, o ¿ya que te dejo?
ya ni se quién se marcha,
cierra la puerta al salir de mi espejo,
saca tus maletas de mi alma,
y apartáte de mi reflejo.


Los bordes sangarntes de mi corazón,
no soportan el ácido de tus palabras,
a este punto no hay amor no hay razón,
sólo hay una trampa,
trampa de amor, donde mueren lo débiles,
tampa de frutos estériles.


Debajo de la puerta se cuela una luz,
la miro fijamente esperando una sombra,
el dueño de la sombra sólo tu,
ídolo del sueño de quién te nombra.


Entre la espada y la pared,
entre tu indiferencia y mi pasíon,
de tu amor tengo sed,
eres mi vida y mi perdición
yo y siempre yo,
tu amante sin deshonra.


tristes como se dibujan cada una, hay errores que usando word se corrigen, grato leerla
 

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