despertando
Poeta adicto al portal
En mi yo más profundo
es donde se acaba el mundo;
aquí me despido del lujo,
de lo ruin y de lo caduco.
Aquí comienza otra esfera;
otro espacio sin penas,
otro latir de la vida.
Comienzo a estar mejor,
a levitar en el Amor
y a olvidarme del dolor.
Aquí ya no hay soledad,
tristeza o necedad.
Ya se acabó el egoísmo,
la oscuridad y su vil mecanismo.
Aquí ya no existe el Mal,
la tortura, la locura,
la crueldad y lo infernal.
Se acabaron las guerras,
los conflictos y penas.
Estoy ya cerca de lo Celestial,
del divino mundo de Dios,
de la gloria de la Verdad:
¡Ay cuánta paz!
es donde se acaba el mundo;
aquí me despido del lujo,
de lo ruin y de lo caduco.
Aquí comienza otra esfera;
otro espacio sin penas,
otro latir de la vida.
Comienzo a estar mejor,
a levitar en el Amor
y a olvidarme del dolor.
Aquí ya no hay soledad,
tristeza o necedad.
Ya se acabó el egoísmo,
la oscuridad y su vil mecanismo.
Aquí ya no existe el Mal,
la tortura, la locura,
la crueldad y lo infernal.
Se acabaron las guerras,
los conflictos y penas.
Estoy ya cerca de lo Celestial,
del divino mundo de Dios,
de la gloria de la Verdad:
¡Ay cuánta paz!