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Microcuentos en redondillas

Ermenegildo Tiraboschi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Anímense. El reto es simple: de un largo mínimo de 3 y un máximo de 12, la idea es contar algo tipo microcuento o microrrelato en redondillas. El concepto se inspira en aquel poema de similar corte de José Martí titulado “Los zapaticos de rosa”.

Dejo el primero entonces:

EL AVE Y EL NIÑO RICO

Hay un pájaro sin nido,
porque un nido es muy precario
cuando en maderas de armario
su cimiento es erigido.

Pica el ave el seco suelo,
de un verde que en plena fuga
secó el pasto y seca oruga
y el cuerpo de su polluelo.

“Quisiera ser ese niño
quien, con piedras y balines,
espeluzna mis confines
y aún goza de cariño.”

“Sus manjares matinales
en su panza blanquecina
como porcelana china,
¿serán como mis trigales?”

Mientras cavila el jilguero,
de ese niño, el tirachinas,
traza raudas y asesinas
laudes de vuelo certero.

Y al impacto siguió un canto,
menos trino y más endecha,
y vio en el ave deshecha
cómo el bosque suelta el llanto.

“¿Por qué bates alas, ¡terca!,
la rota y la que te gira
como un trompo, si en mi mira
te tengo ahora más cerca?”

Y en eso, notó el polluelo
muerto bajo el ala rota.
Seguía el ave devota
a su retoño con celo.

Con su lágrima mejor
la pluma le humedeció,
y le dijo, “bien sé yo,
no es digna de tu calor

esta mano que te hiriera.
Tuve envidia de tus vuelos
y al no poder surcar cielos
le encontré en esa cantera

el fin a tu libertad.”
La cargó y ambos ya en casa
vio que no tapa una gasa
o un bálsamo una verdad.

Soñaba dos pies un ave
y vuelos un niño rico
mientras, moribundo, un pico
trinaba su mejor clave.
 
Última edición:
PANCHITO Y FLORITA

Estaba el gato Panchito
tranquilo y muy solazado
a la jaula encaramado
escuchando al periquito,
que con su trino exquisito
le llamaba la atención
y no perdía ocasión
de mirarlo, el muy taimado,
pensando... ¡Qué buen bocado,
para darme un atracón!


Se acercó pausadamente
y lo observó con fijeza
a un palmo de su cabeza
con un descaro evidente
y el pájaro alegremente
le cantaba su canción
sin ver que la tentación
cada vez era más fuerte,
y en su inocencia no advierte
de Panchito la intención.


Pero, mientras se decide,
ve que con gracia infinita
por allí pasa Florita
y del ave se despide
pues su deseo se divide
y desea partir tras ella
¡es una gata tan bella!
y el pájaro de momento
queda feliz y contento.
¡Lo salvó su buena estrella!​
 
EL ENCUENTRO SALVADOR (FRANKENSTEIN)

Retumba en suelas de cemento
mi cadencia por las calles.
He venido de los valles
de la Muerte en mi tormento.

Me revivió una descarga
como símbolos de un odio
que mi buen padre y custodio
no contuvo y hoy me embarga.

Camino ni vivo o muerto.
Si la humanidad perdí,
quisiera ser colibrí,
clavel, rosa o raro injerto

de todo, menos de hombre.
Por mi estigma de violento,
de lo que pronto le cuento
tal vez un poco se asombre.

Me pusieron un capuz,
solo eran gritos y teas
mientras chirriantes poleas
alzaban mi cuerpo en cruz.

Sentí sus dedos de seda,
chiquitos, sobre el pulgar
y solo su susurrar
se filtró entre la humareda.

“Monstruo, por feo en grilletes,
yo también soy prisionera
pero solo de ceguera.
Muy negros son mis juguetes,

mascotas, madre y comida.
Todo negro, negro y puro.
Pero lo blando y lo duro,
lágrima o risa fingida,

la piedad e indiferencia,
los distingo casi al tacto.
Mi padre comete un acto,
como líder y en presencia

de un pueblo de ojos vendados
por tu aspecto y los rumores,
que no nos hace mejores
y menos, civilizados.”

La niña, en su humanidad,
un ángel de ojos vacíos,
vio este mundo por los míos
y por la entera ciudad.

Me visita algunas veces
con su gente en mi cabaña.
Si amar es sembrar hazaña,
ella se desborda en mieses.
 
Última edición:
El ejemplo de la cucaracha

Bajo la silla vacía,
con seis patas la arañaba
y de un golpe a la muy arpía
su chancleta reventaba.

-Repugnante animalejo
nuevo golpe a ti atrevida
te asesto mientras me alejo.
Ya se arrastraba sin vida.

Y a pesar de su desgracia
luchaba por continuar
le dio el golpe de gracia
y la puso descansar.

Es desde entonces que pienso
moribunda se arrastraba
por débil de él se burlaba
tan de abatirse propenso.
 
Última edición:
LA CRISÁLIDA Y EL PÁJARO

Afirmada al tronco, pálida,
frágil, casi iridiscente,
la primavera es clemente
para la joven crisálida.

Ya se estira, imperceptible,
se sofoca en el capullo.
Será motivo de orgullo
su color indescriptible

de mariposa monarca
para el prado que la espera
pues sabe, no es duradera
bella flor en la comarca.

Un picogordo tigrillo,
con sus hambrientos polluelos,
no la comerá por celos
a su majestuoso brillo.

Sea pupa o mariposa,
mirlo, tigrillo o bolsero
de apetito verdadero
no respetan cosa hermosa.

Siempre en la vida hay un feo,
que por feo es resiliente
y se come prontamente
al lindo en lento floreo.
 
Última edición:
BARRIO DE TANGO

La luna arriba al puñal.
En la esquina muere el sol
y parpadea un farol
de esos de un viejo arrabal.

Dos, y un beso frente al muro
de la casa abandonada.
Es un beso al todo o nada,
donde el riesgo es lo seguro

y el amor algo precario.
Arden joven y señora,
siendo la merecedora
la esposa del comisario.

El arma reglamentaria
no va usar en este asunto.
Pero más de algún difunto
de su destreza nefaria

bien podría atestiguar
desde la quietud de un hoyo.
Gordo, mas ágil, Don Goyo,
calmo se empezó a acercar

a ese amor de alto voltaje.
Saliendo del viejo bar,
seis le pudieron brindar
oportuno camuflaje.

Un segundo de coraje
le complicó al policía
entender la fantasía
de aquel certero montaje.

Del muro, dieron un salto
tres y una cuenta pendiente.
Despacharon prontamente
sobre el implacable asfalto

al gordinflón despechado.
Y fue un negocio redondo:
Hoy un muerto ríe orondo,
sus secuaces han vengado

su partida con la ley
y por pensión y seguro,
alguien degustó cianuro
y otro vive como un rey.
 
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