felipe4012
Poeta recién llegado
Ojos míos, dejen de llorar por ella. No tiene la culpa. Por favor, lloren por mí.
Ustedes lo vieron, era la tercera vez que yo lo intentaba. Su boca al fin me iluminaba con una sonrisa. Pero las almas de la noche, los murciélagos con nuestra soledad, nos escondemos al ver la luz, escapamos hacia la oscura calma y el frío silencio.
Esa vez, el destello, como medusa, me petrificó. Reinó el frío. Ella, como buena gata siamés, huyó.
Si la lloran a ella, quizá me cure del desamor. Mejor llórenme a mí, así quizá se me cure la cobardía.
Ustedes lo vieron, era la tercera vez que yo lo intentaba. Su boca al fin me iluminaba con una sonrisa. Pero las almas de la noche, los murciélagos con nuestra soledad, nos escondemos al ver la luz, escapamos hacia la oscura calma y el frío silencio.
Esa vez, el destello, como medusa, me petrificó. Reinó el frío. Ella, como buena gata siamés, huyó.
Si la lloran a ella, quizá me cure del desamor. Mejor llórenme a mí, así quizá se me cure la cobardía.