manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Hay que sentirlo,
durmiéndose en un pilar,
desquebrajando soles,
tragándose las manecillas de un reloj,
volando en el aire,
en el respirar de suspiro húmedo,
viene en lo acuoso de una lagrima,
en el ácido de mi saliva.
Esta en todas partes,
quitando los tallos de la flor,
en todos los rincones de mis vísceras,
inundando mi casa,
en mi temblor,
mi mundo y mi voz,
desorientando la brújula,
en todos mis nervios,
en mis dedos sin anillos,
!!!hay que sentirlo¡¡¡
ahí,
en lo pleno de un sueño a mitad de la noche,
en lo palpable de de un gusto inexorable,
ahí en la conspiración de rebeldía,
como una luna a media noche inundada de lobos,
o en un mar muy muerto pero muy vivo,
estoy sintiéndolo ahora,
en este momento en que acompaño un recuerdo con café,
y mi garganta hace eso que dicen es un nudo,
o mi palabra es un eco inmóvil en el viento,
esta en mi y en lo que queda de la noche,
entre mis cobijas y mi almohada.
Hay que sentirlo.
durmiéndose en un pilar,
desquebrajando soles,
tragándose las manecillas de un reloj,
volando en el aire,
en el respirar de suspiro húmedo,
viene en lo acuoso de una lagrima,
en el ácido de mi saliva.
Esta en todas partes,
quitando los tallos de la flor,
en todos los rincones de mis vísceras,
inundando mi casa,
en mi temblor,
mi mundo y mi voz,
desorientando la brújula,
en todos mis nervios,
en mis dedos sin anillos,
!!!hay que sentirlo¡¡¡
ahí,
en lo pleno de un sueño a mitad de la noche,
en lo palpable de de un gusto inexorable,
ahí en la conspiración de rebeldía,
como una luna a media noche inundada de lobos,
o en un mar muy muerto pero muy vivo,
estoy sintiéndolo ahora,
en este momento en que acompaño un recuerdo con café,
y mi garganta hace eso que dicen es un nudo,
o mi palabra es un eco inmóvil en el viento,
esta en mi y en lo que queda de la noche,
entre mis cobijas y mi almohada.
Hay que sentirlo.