cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y
me dices, con esa frialdad;
¡pronto me voy! Y hago un recuento de lo nuestro,
de aquellas tardes, de aquellas noches
cuando en feroces batallas nuestros cuerpos
agónicos gozaban.
Te derrumbas ante elocuencias médicas
que son siempre ciegas,
ramas fortuitas que no saben tocar el cielo,
ni con los dedos, menos aun con el alma.
Me derrumbas con palabras siniestras
amenazando muy pronto tu partida,
¿Cuando? No sé.
¡Dios quiera y nunca!
Me retiro de tu presencia
lamiendo mis propias heridas,
llorando a escondidas
y figurando ese futuro que me aterra.
¡Mira! Afuera, ven a ver como la gente pasea,
¡Mira! Voltea, ¡no me dejes!
Deja que el viento sople
y se lleve lejos esta infinita tristeza,
este temor que me acosa, y el miedo
a nunca más sentir tu presencia.
Deja besar tus labios y no desprenderme
de tu cuerpo, aferrarme a tus caricias
y sostener contigo mi aliento,
deja tomar tu mano y viajar juntos;
morir juntos, amarnos por siempre.
¡En el vasto e infinito firmamento!
Pero, no me dejes, te lo ruego.
Dedicado para la esposa de un buen amigo que fue diagnosticada con cancer pulmonar.
¡pronto me voy! Y hago un recuento de lo nuestro,
de aquellas tardes, de aquellas noches
cuando en feroces batallas nuestros cuerpos
agónicos gozaban.
Te derrumbas ante elocuencias médicas
que son siempre ciegas,
ramas fortuitas que no saben tocar el cielo,
ni con los dedos, menos aun con el alma.
Me derrumbas con palabras siniestras
amenazando muy pronto tu partida,
¿Cuando? No sé.
¡Dios quiera y nunca!
Me retiro de tu presencia
lamiendo mis propias heridas,
llorando a escondidas
y figurando ese futuro que me aterra.
¡Mira! Afuera, ven a ver como la gente pasea,
¡Mira! Voltea, ¡no me dejes!
Deja que el viento sople
y se lleve lejos esta infinita tristeza,
este temor que me acosa, y el miedo
a nunca más sentir tu presencia.
Deja besar tus labios y no desprenderme
de tu cuerpo, aferrarme a tus caricias
y sostener contigo mi aliento,
deja tomar tu mano y viajar juntos;
morir juntos, amarnos por siempre.
¡En el vasto e infinito firmamento!
Pero, no me dejes, te lo ruego.
Dedicado para la esposa de un buen amigo que fue diagnosticada con cancer pulmonar.