Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Ideas despreñadas,
con el abierto cielo,
en la marea roja,
que atrae a los imbéciles,
a raudales...
Nadando en el fango,
ahogándose en copas,
con augustos momentos,
de depresión al delirio,
con la cárcel de sus huesos,
venidos en masa...
por madres desgraciadas,
que no supieron cerrar las piernas...
Arrepentimientos vanos,
que quedan solo en una cruz,
para arremeter como mortales,
con la saña inherente a su naturaleza,
perdiendo sabiduría en el proceso,
y obteniendo oro en la ganancia...
Ángeles desterrados,
de finos modales,
que al final resultaron eunucos,
entre espadas y duelos,
que mancillan las nubes...
Mujeres en leotardos,
con danzas y piruetas,
que esconden maquillaje,
del hechizo de sus vientres,
que acordonan los sentidos,
privando la inteligencia...
Absurdas manifestaciones,
de gracia inmaculada,
corrompida en sus cimientos,
por la mano del destino,
que parece mas egoísta,
que parece mas infame...
Yergue el cuello orgulloso,
con el pendón de tus nombres,
si al fina corres siempre,
a esconderte entre las tumbas,
por que el pasado es para ti el presente,
y el futuro jamás llegará,
Cuerno de abundancia,
plagado de moscas,
con confites de vómito,
entre nauseabundas bocas,
que se dan festín en él,
llamando sagrado su cargamento,
siendo solo estiércol.... solo eso...
Ojos sellados para no mirar,
porque en la observación esta la muerte,
en la creencia la cordura,
que sirve patéticamente,
para acusar la locura,
Locura que no cualquiera posee,
entre el grado de lo sublime y dantesco,
entre lo posible e imposible,
juzga ahora mi portento,
cuando firmo en sangre,
cuando me inflamo entre sus piernas,
para perderme en su cabellos,
de virgen nada... de puta todo...
¡Benditos momentos!
cuando el juego comienza,
y la Luna avanza,
cuando el Sol pierde,
y el corazón se arranca...
Papiros fabulosos,
de palabras inexistentes,
porque solo aquellos presentes,
podrán descubrir sus halagos,
entre las alas de Horus,
en los rayos de poderoso Ra...
Ojo eterno,
guardián de mi brazo,
que observa mi coraje,
entre el asco de llamarme hermano suyo,
con la sangre agolpada,
entre terribles molestias,
de moscas imperecederas,
que se llaman ustedes...
Racimo de uvas,
acobardados borrachos,
que guardan en cobijo,
las verdades mas sabidas,
con las tonterías mas complejas...
Y así podría criticar por siempre,
pero esta noche mi estrella acaba,
esta noche mi reino llama,
entre los placeres de la carne,
entre los idilios del sueño...
Os dejo este mensaje sutil y de miel empalagosa,
¡Púdrete en tus harapos!
L.V.
con el abierto cielo,
en la marea roja,
que atrae a los imbéciles,
a raudales...
Nadando en el fango,
ahogándose en copas,
con augustos momentos,
de depresión al delirio,
con la cárcel de sus huesos,
venidos en masa...
por madres desgraciadas,
que no supieron cerrar las piernas...
Arrepentimientos vanos,
que quedan solo en una cruz,
para arremeter como mortales,
con la saña inherente a su naturaleza,
perdiendo sabiduría en el proceso,
y obteniendo oro en la ganancia...
Ángeles desterrados,
de finos modales,
que al final resultaron eunucos,
entre espadas y duelos,
que mancillan las nubes...
Mujeres en leotardos,
con danzas y piruetas,
que esconden maquillaje,
del hechizo de sus vientres,
que acordonan los sentidos,
privando la inteligencia...
Absurdas manifestaciones,
de gracia inmaculada,
corrompida en sus cimientos,
por la mano del destino,
que parece mas egoísta,
que parece mas infame...
Yergue el cuello orgulloso,
con el pendón de tus nombres,
si al fina corres siempre,
a esconderte entre las tumbas,
por que el pasado es para ti el presente,
y el futuro jamás llegará,
Cuerno de abundancia,
plagado de moscas,
con confites de vómito,
entre nauseabundas bocas,
que se dan festín en él,
llamando sagrado su cargamento,
siendo solo estiércol.... solo eso...
Ojos sellados para no mirar,
porque en la observación esta la muerte,
en la creencia la cordura,
que sirve patéticamente,
para acusar la locura,
Locura que no cualquiera posee,
entre el grado de lo sublime y dantesco,
entre lo posible e imposible,
juzga ahora mi portento,
cuando firmo en sangre,
cuando me inflamo entre sus piernas,
para perderme en su cabellos,
de virgen nada... de puta todo...
¡Benditos momentos!
cuando el juego comienza,
y la Luna avanza,
cuando el Sol pierde,
y el corazón se arranca...
Papiros fabulosos,
de palabras inexistentes,
porque solo aquellos presentes,
podrán descubrir sus halagos,
entre las alas de Horus,
en los rayos de poderoso Ra...
Ojo eterno,
guardián de mi brazo,
que observa mi coraje,
entre el asco de llamarme hermano suyo,
con la sangre agolpada,
entre terribles molestias,
de moscas imperecederas,
que se llaman ustedes...
Racimo de uvas,
acobardados borrachos,
que guardan en cobijo,
las verdades mas sabidas,
con las tonterías mas complejas...
Y así podría criticar por siempre,
pero esta noche mi estrella acaba,
esta noche mi reino llama,
entre los placeres de la carne,
entre los idilios del sueño...
Os dejo este mensaje sutil y de miel empalagosa,
¡Púdrete en tus harapos!
L.V.