Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras dormías…
La cabeza en la almohada,
reposando y tu cabello desperdigado
pone toques de oro en la cama.
Encogida como acostumbras dormir,
el rostro sereno, el respirar tranquilo.
Te coloco el embozo
en un arropar que no se nota.
Y siento el cariño que me embarga,
de tantos años, de un querer que perdura,
de una esperanza que no está rota.
Miro mientras duermes
y recuerdo los días primeros,
la dicha de aquellos encuentros,
el encanto de nuestros besos;
mi mano entre las tuyas
que llevarás luego a tu regazo,
tu mirar lleno de encanto,
la sonrisa que se pinta en tus labios.
Cojo mi pluma
y en el papel escribo mis torpes versos,
que nunca expresan todo lo que llevo dentro,
aquello inmenso que por ti siento.
Mientras dormías…
La cabeza en la almohada,
reposando y tu cabello desperdigado
pone toques de oro en la cama.
Encogida como acostumbras dormir,
el rostro sereno, el respirar tranquilo.
Te coloco el embozo
en un arropar que no se nota.
Y siento el cariño que me embarga,
de tantos años, de un querer que perdura,
de una esperanza que no está rota.
Miro mientras duermes
y recuerdo los días primeros,
la dicha de aquellos encuentros,
el encanto de nuestros besos;
mi mano entre las tuyas
que llevarás luego a tu regazo,
tu mirar lleno de encanto,
la sonrisa que se pinta en tus labios.
Cojo mi pluma
y en el papel escribo mis torpes versos,
que nunca expresan todo lo que llevo dentro,
aquello inmenso que por ti siento.
Mientras dormías…