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Mientras el Sol sigue su eclíptica del tiempo

frank_calle

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada día veo las estrellas en el firmamento.
Se me caen encima como se caen los días que voy viviendo.
Vivas se ven, pero no existen:
Más allá de la suerte o la desgracia de estar vivas,
se están muriendo.
¿Cuántas hay realmente?
Acaso dejaron de existir hace mucho tiempo,
antes de que el hombre y hasta la vida,
surgieran en este mundo nuestro.
Son las verdades más evidentes,
pero son pasado muerto…

Así también han sido los amores locos dejados al tiempo.
Llenan el espacio de nuestras vidas.
Se quedan fijos en la memoria permanente,
y brillan en la oscuridad de nuestra mente,
como estrellas que están y no están,
pero siguen en el cementerio de los recuerdos,
hechos polvo, huesos muertos...

Pero las almas no viven en el tiempo.
Llegan de pronto y se conocen para siempre.
Año tras año estarán allí, en su espacio celeste,
mirando nuestras efímeras vidas
que se encontrarán sin saberlo
en otros tiempos,
como el Sol que sigue su eclíptica repetitiva,
mientras dos almas se besan para siempre
aunque ya no existan las estrellas del firmamento.

Frank Calle (18/ marzo/ 2022)
 
Última edición:
Tienes razón, últimamente he estado bastante complicado de trabajo (y lo estoy) y no encuentro momentos favorables para dedicarlo al momento universal del poema de amor.
Pero ya me iré ac omodando el tiempo.

Un abrazo,

Frank
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Cada día veo las estrellas en el firmamento.
Se me caen encima como se caen los días que voy viviendo.
Vivas se ven, pero no existen:
Más allá de la suerte o la desgracia de estar vivas,
se están muriendo.
¿Cuántas hay realmente?
Acaso dejaron de existir hace mucho tiempo,
antes de que el hombre y hasta la vida,
surgieran en este mundo nuestro.
Son las verdades más evidentes,
pero son pasado muerto…

Así también han sido los amores locos dejados al tiempo.
Llenan el espacio de nuestras vidas.
Se quedan fijos en la memoria permanente,
y brillan en la oscuridad de nuestra mente,
como estrellas que están y no están,
pero siguen en el cementerio de los recuerdos,
hechos polvo, huesos muertos...

Pero las almas no viven en el tiempo.
Llegan de pronto y se conocen para siempre.
Año tras año estarán allí, en su espacio celeste,
mirando nuestras efímeras vidas
que se encontrarán sin saberlo
en otros tiempos,
como el Sol que sigue su eclíptica repetitiva,
mientras dos almas se besan para siempre
aunque ya no existan las estrellas del firmamento.

Frank Calle (18/ marzo/ 2022)
Cualquier forma de amor que ha sido un sol deja huellas para que en el
universo el tiempo nos las deje contemplar como estrellas, son los
sentimientos que vertidos todavia subsisten en la magia del
recorrido vital de uno. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Cada día veo las estrellas en el firmamento.
Se me caen encima como se caen los días que voy viviendo.
Vivas se ven, pero no existen:
Más allá de la suerte o la desgracia de estar vivas,
se están muriendo.
¿Cuántas hay realmente?
Acaso dejaron de existir hace mucho tiempo,
antes de que el hombre y hasta la vida,
surgieran en este mundo nuestro.
Son las verdades más evidentes,
pero son pasado muerto…

Así también han sido los amores locos dejados al tiempo.
Llenan el espacio de nuestras vidas.
Se quedan fijos en la memoria permanente,
y brillan en la oscuridad de nuestra mente,
como estrellas que están y no están,
pero siguen en el cementerio de los recuerdos,
hechos polvo, huesos muertos...

Pero las almas no viven en el tiempo.
Llegan de pronto y se conocen para siempre.
Año tras año estarán allí, en su espacio celeste,
mirando nuestras efímeras vidas
que se encontrarán sin saberlo
en otros tiempos,
como el Sol que sigue su eclíptica repetitiva,
mientras dos almas se besan para siempre
aunque ya no existan las estrellas del firmamento.

Frank Calle (18/ marzo/ 2022)
Se consumen estrellas y nosotros jugando a ser superiores. Un abrazo, Frank.
 
Gracias amigos, si la vida tiene momentos surrealistas, y seguro que tiene muchos, siento que este es uno de ellos.
El común de los mortales mira a las estrellas y ve el futuro, como lo vieron en su momento nuestros ancestros; como lo vio seguramente Verne, transformado en Armstrong, comandando su Apolo 11, que un inmenso cañón lanzó a los espacios abriendo los cielos a la humanidad. Pero mi sueño lunar se desvanece, cuando despierto sabiendo la verdad. Entonces envidio al hombre primitivo, que nos trajo con sus sueños hasta nuestros días, viendo cada noche las bellezas del universo, lleno de dioses y de misterios, sin conocer la realidad...

Un abrazo,

Frank
 

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