Ave Gar
Poeta recién llegado
Cubrían los platos, tenedores de madera.
Una servilleta se asomaba bajo el blanco
de porcelana
falto de milanesas,
falto de legumbres,
falto de hambre
Fue que de mi boca,
falto de sonrisa
posaban las prisas por yo acercarme,
por yo reírme de mí mismo y echar el temor al fuego
de los frijoles brillantes;
Del carbón molecular
que cuece para uno, pero termina en paladar de dos.
Y se extiende de mi suspiro
un halago para la comida
y una sonrisa para vos.
Y el cameriere pasa a la mesa
y le indico se marche,
que de una vuelta,
que espere a que la noche acabe,
a qué el mundo acabe y vuelva.
Una servilleta se asomaba bajo el blanco
de porcelana
falto de milanesas,
falto de legumbres,
falto de hambre
Fue que de mi boca,
falto de sonrisa
posaban las prisas por yo acercarme,
por yo reírme de mí mismo y echar el temor al fuego
de los frijoles brillantes;
Del carbón molecular
que cuece para uno, pero termina en paladar de dos.
Y se extiende de mi suspiro
un halago para la comida
y una sonrisa para vos.
Y el cameriere pasa a la mesa
y le indico se marche,
que de una vuelta,
que espere a que la noche acabe,
a qué el mundo acabe y vuelva.