child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Estoy seguro que
poco es lo que hay.
Sólo un teléfono
que no suena
y el silencio
que lo espera:
mis oídos se
encierran en
sus cuevas.
Empiezo a dudar
si tengo algo.
Las ansias de escribir
unos versos que
no van a salir
porque no quedan
más palabras,
sólo volátiles metáforas
que se queman.
Me estoy convenciendo,
yermo panorama.
Una cama desnuda
que sarnosa agoniza,
una guerra en su campo
que libré mientras soñaba;
sangra mi cuerpo y
tan sólo quiero taparlo
del viento y los suspiros.
Podría jurar que
nada se mantiene.
No perduran las palabras
ni subsisten las miradas,
todo se ahoga intentando
llegar al leprosario
que los mapas entre
arrugas, a la sombra
de su historia, ocultan.
Estoy seguro: no quedó nada,
lector inexistente.
Mis ojos y los grillos
lo comprueban.
No hay risas, no hay llantos,
ni quejidos ni pedidos.
N o..q u e d a..n a d a.
poco es lo que hay.
Sólo un teléfono
que no suena
y el silencio
que lo espera:
mis oídos se
encierran en
sus cuevas.
Empiezo a dudar
si tengo algo.
Las ansias de escribir
unos versos que
no van a salir
porque no quedan
más palabras,
sólo volátiles metáforas
que se queman.
Me estoy convenciendo,
yermo panorama.
Una cama desnuda
que sarnosa agoniza,
una guerra en su campo
que libré mientras soñaba;
sangra mi cuerpo y
tan sólo quiero taparlo
del viento y los suspiros.
Podría jurar que
nada se mantiene.
No perduran las palabras
ni subsisten las miradas,
todo se ahoga intentando
llegar al leprosario
que los mapas entre
arrugas, a la sombra
de su historia, ocultan.
Estoy seguro: no quedó nada,
lector inexistente.
Mis ojos y los grillos
lo comprueban.
No hay risas, no hay llantos,
ni quejidos ni pedidos.
N o..q u e d a..n a d a.