Era un día de lluvia
estaba solo en mi casa
delante de aquel día triste,
en tu belleza pensaba.
Cuando quiero ver tus ojos,
alzo mis ojos al cielo
si quiero sentir tu cuerpo,
de seda toco un pañuelo.
Ojos azules como el cielo
son los que tienes tu,
ojos que cuando miran
a la oscuridad dan luz.
Piel suave como seda,
es la que viste tu cuerpo
piel que al acariciarla,
enciende todo el deseo.
Te escondiste entre rosales,
y enseguida te encontré
la hermosura de tu rostro,
fue muy fácil de ver.
El día que te encontré,
te mire y no dije nada
me sentí solo en el mundo,
ante la belleza de tu cara.
Yo este poema le brindo,
a tu gran belleza lozana
que un día triste de lluvia,
pensando en ti yo estaba.
Te escribí este poema,
desde el fondo del alma
era un día triste de lluvia,
que en tu belleza pensaba.
Miguel Bustamante Lencina
estaba solo en mi casa
delante de aquel día triste,
en tu belleza pensaba.
Cuando quiero ver tus ojos,
alzo mis ojos al cielo
si quiero sentir tu cuerpo,
de seda toco un pañuelo.
Ojos azules como el cielo
son los que tienes tu,
ojos que cuando miran
a la oscuridad dan luz.
Piel suave como seda,
es la que viste tu cuerpo
piel que al acariciarla,
enciende todo el deseo.
Te escondiste entre rosales,
y enseguida te encontré
la hermosura de tu rostro,
fue muy fácil de ver.
El día que te encontré,
te mire y no dije nada
me sentí solo en el mundo,
ante la belleza de tu cara.
Yo este poema le brindo,
a tu gran belleza lozana
que un día triste de lluvia,
pensando en ti yo estaba.
Te escribí este poema,
desde el fondo del alma
era un día triste de lluvia,
que en tu belleza pensaba.
Miguel Bustamante Lencina