Amartelado
Poeta recién llegado
No puedo dirigir la mirada
hacia otro lado,
ni observar a una mujer
con el deseo de amarla,
ni siquiera puedo
y mucho menos imagino
amar a alguien más
mientras mis sentidos sepan
de tu total existencia.
Yo sé que estás,
y el saberlo impulsa a mi corazón
a amarte mucho más,
y hace que mi alma se convierta
en un farallón en donde nadie
pero nadie en este mundo
pueda clavar su amor en mí.
Impide que los deseos
de amar a alguien más
se diluyan como se diluye
el hielo en una hornaza.
Mientras sepa que existís,
mientras sepa que aún estás
yo sé que tengo vida
y sé que aún respiro.
Sé que la esperanza
ya no es esperanza
sino un hecho
y sé que los sueños
dejaron de serlo,
porque mantienen la verdad intacta.
Mientras sepa que vivís
yo también vivo,
y a la misma vez
no puedo ver a nadie más
con otros ojos que no vean
que toda carne es inferior a la tuya.
No veo ni siento
otro amor más que el tuyo,
y se me hace imposible
que mi corazón y mi alma
puedan amar a alguien más
y que puedan admirar
a algún otro ser viviente
fuera de vos.
Mientras sepa de tu existencia
te voy a seguir amando
y a nadie más siquiera palparé,
y a nadie más siquiera miraré,
ni desearé, ni admiraré,
ni adoraré ni daré reverencia alguna
que no sea al cálido albor de tu mirada
y de tu amor incorruptible.
A nadie, pero a nadie más.
hacia otro lado,
ni observar a una mujer
con el deseo de amarla,
ni siquiera puedo
y mucho menos imagino
amar a alguien más
mientras mis sentidos sepan
de tu total existencia.
Yo sé que estás,
y el saberlo impulsa a mi corazón
a amarte mucho más,
y hace que mi alma se convierta
en un farallón en donde nadie
pero nadie en este mundo
pueda clavar su amor en mí.
Impide que los deseos
de amar a alguien más
se diluyan como se diluye
el hielo en una hornaza.
Mientras sepa que existís,
mientras sepa que aún estás
yo sé que tengo vida
y sé que aún respiro.
Sé que la esperanza
ya no es esperanza
sino un hecho
y sé que los sueños
dejaron de serlo,
porque mantienen la verdad intacta.
Mientras sepa que vivís
yo también vivo,
y a la misma vez
no puedo ver a nadie más
con otros ojos que no vean
que toda carne es inferior a la tuya.
No veo ni siento
otro amor más que el tuyo,
y se me hace imposible
que mi corazón y mi alma
puedan amar a alguien más
y que puedan admirar
a algún otro ser viviente
fuera de vos.
Mientras sepa de tu existencia
te voy a seguir amando
y a nadie más siquiera palparé,
y a nadie más siquiera miraré,
ni desearé, ni admiraré,
ni adoraré ni daré reverencia alguna
que no sea al cálido albor de tu mirada
y de tu amor incorruptible.
A nadie, pero a nadie más.