efimero1979
Poeta recién llegado
En la batalla naval
de nuestas aguas fronterizas
no nos dejamos amedrentar
ni por rayos ni centellas.
Ni en la gigante catarata
en la que desembocan
todos los oceanos y mares
tuvimos miedo a perecer.
En el torbellino incesante
de infinidad circular
los huracanados vientos
nos enseñaron a soñar.
Tus cañones atronando
mis banderas al azar,
las espadas golpeando
buscando la verdad.
Y en el filo suave
de la metalica separación
de tus labios a mis labios,
quedó un solo aliento.
Con tus cabellos empapados
de saladas tempestades
encaramado en los altos mástiles
de tu embarcación,
te hago escuchar
los latidos de mi corazón
pegados a tu pecho
mientras te beso
y el mundo se termina,
en el confin de los mares.
de nuestas aguas fronterizas
no nos dejamos amedrentar
ni por rayos ni centellas.
Ni en la gigante catarata
en la que desembocan
todos los oceanos y mares
tuvimos miedo a perecer.
En el torbellino incesante
de infinidad circular
los huracanados vientos
nos enseñaron a soñar.
Tus cañones atronando
mis banderas al azar,
las espadas golpeando
buscando la verdad.
Y en el filo suave
de la metalica separación
de tus labios a mis labios,
quedó un solo aliento.
Con tus cabellos empapados
de saladas tempestades
encaramado en los altos mástiles
de tu embarcación,
te hago escuchar
los latidos de mi corazón
pegados a tu pecho
mientras te beso
y el mundo se termina,
en el confin de los mares.