Marllam Mohtadi
Poeta recién llegado
Enmudecía mi voz
eterna aliada
del languideciente amor
que se estrechaba
en laberintos, sin sol
siquiera noches, sin nada.
Se deslizaba el rocío
por mi garganta
intentando motivarla
para que hablara;
se perpetuaban miradas
aniquilando palabras
mientras te marchabas.
Somnolienta lágrima
la que torpe rodaba
anhelando ingenua
que la rozaras
se dirigió atónita
a las murallas
de tus abismales y recónditas
playas, tus hombros firmes
de bálsamo y magia.
Desfallecía mi alma
sedienta, acorralada
por el inevitable momento
que mi destino marcaba
apuñalada por el pértigo
de tu mirada,
asombrado y perdido
mientras te marchabas.
eterna aliada
del languideciente amor
que se estrechaba
en laberintos, sin sol
siquiera noches, sin nada.
Se deslizaba el rocío
por mi garganta
intentando motivarla
para que hablara;
se perpetuaban miradas
aniquilando palabras
mientras te marchabas.
Somnolienta lágrima
la que torpe rodaba
anhelando ingenua
que la rozaras
se dirigió atónita
a las murallas
de tus abismales y recónditas
playas, tus hombros firmes
de bálsamo y magia.
Desfallecía mi alma
sedienta, acorralada
por el inevitable momento
que mi destino marcaba
apuñalada por el pértigo
de tu mirada,
asombrado y perdido
mientras te marchabas.