jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿y del primer amor qué quedó?
y de la intacta fiebre y el transparente deseo
¿qué quedó?
y de aquellas tardes junto al mar sentados
en el malecón hablando de nada,
con su voz tersa como manto de aceite sobre agua
-y de aquel muchacho ingenuo que era yo entonces-
¿qué coño quedó?
ahora ella habrá rebasado ya la menopausia,
tomará ansiolíticos y vodka para conciliar el sueño,
usará cremas de 1000 pesos para atenuarse las arrugas,
se masturbará con rabia y aceite y sus orgasmos
serán grises como la ceniza y fríos;
no podrá recordar mi cara entre mil caras superpuestas
como sucesivos sedimentos que fueron aplastando
hasta la última brizna restante de memoria
de aquel precámbrico eslabón en el amanecer de su historia
a humprey le quedó parís
a mí el alcohol, la tristeza, el olvido a medias...
y una leve obsesión por ver películas cursis
y de la intacta fiebre y el transparente deseo
¿qué quedó?
y de aquellas tardes junto al mar sentados
en el malecón hablando de nada,
con su voz tersa como manto de aceite sobre agua
-y de aquel muchacho ingenuo que era yo entonces-
¿qué coño quedó?
ahora ella habrá rebasado ya la menopausia,
tomará ansiolíticos y vodka para conciliar el sueño,
usará cremas de 1000 pesos para atenuarse las arrugas,
se masturbará con rabia y aceite y sus orgasmos
serán grises como la ceniza y fríos;
no podrá recordar mi cara entre mil caras superpuestas
como sucesivos sedimentos que fueron aplastando
hasta la última brizna restante de memoria
de aquel precámbrico eslabón en el amanecer de su historia
a humprey le quedó parís
a mí el alcohol, la tristeza, el olvido a medias...
y una leve obsesión por ver películas cursis
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