Jhon Barros
Poeta adicto al portal
Migaja de su amor
27/01/2015
Señora, me han contado que volvió con él,
por el que alguna vez tuvo el título de infiel,
según dice esta vez sera diferente
y yo sonrío, por que sabemos que miente.
Usted, señora sabe bien,
que él a escondidas con otra se ve,
Usted sabe y no lo quiere aceptar
que él esta con usted y con alguien más.
Pues déjeme decirle, que este servidor
sufre cuando usted siente dolor,
y no se trata de sentimientos de celos
simplemente la amo y es lo que siento.
Por que Señora a diferencia de él,
en mi mundo no existe otra mujer
yo respiro cuando la veo pasar
y mi corazón se detiene al no poder hablar.
Y no existe más castigo, ¡Créame Señora!
que mirarla con él, a solas.
Se que no tengo ningún derecho,
por sentir lo que siento.
Pero,¡ usted! , tiene la culpa,
por darme de beber de sus labios,
por dejarme dormir en su pecho,
por ahogarme entre suspiros
y hacerme dueño de su lecho.
Usted es la única culpable, por que me hizo creer
que yo era su hombre y usted mi mujer.
Esta bien Señora,
es su derecho y no una desonrra,
que usted vuela con su esposo
es lo que dice las normas.
Más quiero que sepa, ¡Señora!,
que este humilde servidor
esperará cualquier día cualquier hora
por una migaja de su amor.
27/01/2015
Señora, me han contado que volvió con él,
por el que alguna vez tuvo el título de infiel,
según dice esta vez sera diferente
y yo sonrío, por que sabemos que miente.
Usted, señora sabe bien,
que él a escondidas con otra se ve,
Usted sabe y no lo quiere aceptar
que él esta con usted y con alguien más.
Pues déjeme decirle, que este servidor
sufre cuando usted siente dolor,
y no se trata de sentimientos de celos
simplemente la amo y es lo que siento.
Por que Señora a diferencia de él,
en mi mundo no existe otra mujer
yo respiro cuando la veo pasar
y mi corazón se detiene al no poder hablar.
Y no existe más castigo, ¡Créame Señora!
que mirarla con él, a solas.
Se que no tengo ningún derecho,
por sentir lo que siento.
Pero,¡ usted! , tiene la culpa,
por darme de beber de sus labios,
por dejarme dormir en su pecho,
por ahogarme entre suspiros
y hacerme dueño de su lecho.
Usted es la única culpable, por que me hizo creer
que yo era su hombre y usted mi mujer.
Esta bien Señora,
es su derecho y no una desonrra,
que usted vuela con su esposo
es lo que dice las normas.
Más quiero que sepa, ¡Señora!,
que este humilde servidor
esperará cualquier día cualquier hora
por una migaja de su amor.
Por Jhon R. Barros N.
Todos los derechos reservados.
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