nandez
Poeta recién llegado
Te vas, ya lo sé; que si quiero que te quedes,
claro que quiero... pero es inevitable tu partida
y no tengo nada que darte, para que lleves;
tan solo estos mil besos para nuestra despedida.
Que si te olvidaré, tu bien sabes que eso es imposible.
Que si te amo... más que a la vida misma,
pero estarás lejos y no tengo nada para tus noches tristes
tan solo estos mil besos en nuestro último día.
No llores, cariño, que esto que tenemos es para siempre
No llores te pido, que tengo suficiente con que te vas.
Y no tengo nada para secar las lágrimas derramadas,
tan solo estos mil besos que espero te consolarán.
Descansa amor, mientras yo me recuesto en el regazo tuyo.
Déjame morir de tu muerte, para vivir en tu gloria,
y déjame sufrir mi pena de seguir viviendo en este mundo
sin tu amor que me consuele, y con esta pena que me agobia.
... Y así se marcha Raúl del cementerio, enamorado,
deseando su muerte cada vez que visita la tumba de su amada.
Por su pobreza, vivieron en secreto un amor destinado,
un amor que fue consumiendo la vida de Rossana.
Hay quienes tienen tan poco que dar, y dan hasta su esperanza
y hay quienes en su grandeza dorada, vale poco dar la vida
así como el caso de estos secretos amantes, Raúl y Rossana
quienes en su amor, se dieron mil besos de fe, ensueño y agonía.