Mil rosas.

Adonis

Poeta recién llegado
* MIL ROSAS.




Para tu ara mil rosas,

Sin complejos; yo te cortejo,
Sin paréntesis, comas ni tiempos,
Que pongan fin a esta diatriba de sentimientos.

Para esos labios que quiero,
Le envió en secreto mis besos,
Y lo único que quiero por mi esfuerzo,
Es para mis ojos su rostro serio,

A lo lejos; se encuentra ese amor que deseo.

Ella sabe mi anhelo,
Que me desvelo con su recuerdo,
Que el viento a veces me abraza con el aroma de su cuerpo,
Y yo suspiro; suspiro y triste me siento.

Y aunque mi ahínco es inquebrantable,
A veces miedo tengo,
De que ella sea una estrella fugaz,
Y yo una gota que cae de una nube al comenzar el invierno,

A lo lejos; se encuentra ese amor que deseo.

Bajo y subo, salgo y entro,
Para que me note aunque sea un momento,
En la noche o en el día,
Haría lo que fuera para escuchar de sus labios un te quiero.

Si quisieras te daría el matiz del cielo,
Mi corazón colgando a modo de un péndulo,
Mi alma desbordando sus fronteras…
Y mi amor desnudo; para que tú lo vieras.

Que no diera, por gustarte, que no diera…

Te daría la prosa y la rima,
Los escritos donde mi inspiración recita,
En los entablados de veintitrés líneas,
Y sin pensarlo esta poesía,
Sería la primera de las mil rosas.
 
* MIL ROSAS.




Para tu ara mil rosas,

Sin complejos; yo te cortejo,
Sin paréntesis, comas ni tiempos,
Que pongan fin a esta diatriba de sentimientos.

Para esos labios que quiero,
Le envió en secreto mis besos,
Y lo único que quiero por mi esfuerzo,
Es para mis ojos su rostro serio,

A lo lejos; se encuentra ese amor que deseo.

Ella sabe mi anhelo,
Que me desvelo con su recuerdo,
Que el viento a veces me abraza con el aroma de su cuerpo,
Y yo suspiro; suspiro y triste me siento.

Y aunque mi ahínco es inquebrantable,
A veces miedo tengo,
De que ella sea una estrella fugaz,
Y yo una gota que cae de una nube al comenzar el invierno,

A lo lejos; se encuentra ese amor que deseo.

Bajo y subo, salgo y entro,
Para que me note aunque sea un momento,
En la noche o en el día,
Haría lo que fuera para escuchar de sus labios un te quiero.

Si quisieras te daría el matiz del cielo,
Mi corazón colgando a modo de un péndulo,
Mi alma desbordando sus fronteras…
Y mi amor desnudo; para que tú lo vieras.

Que no diera, por gustarte, que no diera…

Te daría la prosa y la rima,
Los escritos donde mi inspiración recita,
En los entablados de veintitrés líneas,
Y sin pensarlo esta poesía,
Sería la primera de las mil rosas.

bellos versos delicados y perfumados, trate de usar menos mayúsculas, grato leerle
 

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