Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
milagro encendido
(Décima eneasílaba)
Rompimos las reglas de un juego
que yo conocía bastante,
y fue en tu fogata incesante
que ardí irrevocable en tu fuego;
le abriste los ojos a un ciego
que siempre vivió en cada tramo
hundido en el mismo reclamo
de amor y cariños ausente,
de pronto el milagro, un vidente
que dice en tus labios : te amo...