Halloran
Poeta asiduo al portal
MILES DE BESOS GRITAN TU NOMBRE
Miles de besos gritan tu nombre
y tú, ausente, no los recibes.
Son miles de besos que te lloran,
que no te encuentran cuando, naciendo
en mis labios, te buscan con ansia.
Te buscan los besos, dan mil vueltas,
vienen y van, locos por hallarte:
miles de besos que no te encuentran
y lloran, huerfanitos de madre,
sedientos de la sed de tu boca.
Van y vienen, van y vienen,
y en su ir no se detienen
y en su venir no se paran.
Lloran lágrimas saladas,
que son mil noches soñadas
que mil vigilias deparan.
Las vigilias son tu ausencia rara,
tu no estar, tu vacío, mi nada,
mi ser yo sin ti, que es el no ser.
Los días me son interminables,
no me encuentro en ellos. No te encuentro.
Los besos que me nacen son tristes
porque nada más nacer te lloran.
Son besos vacíos de los tuyos,
besos que no te están siendo dados...
Besos más que tristes: tristérrimos.
Van y vienen, van y vienen,
y en su ir se mantienen
y en su venir desesperan.
Lloran lágrimas saladas
de tristeza tan preñadas
que abortaran si pudieran.
Pero no dejan de ir,
y parten ilusionados:
no lo quieren asumir.
Sueñan con dar con tu boca,
al sueño van aferrados:
la verdad les descoloca.
Y lloran sus lagrimitas
como las llora un niño:
lágrimas tan chiquititas
que apenan de tan pequeñas
aunque grandes en cariño:
Sueñan contigo. ¿Les sueñas?
Miles de besos gritan tu nombre
y tú, ausente, no los recibes.
Son miles de besos que te lloran,
que no te encuentran cuando, naciendo
en mis labios, te buscan con ansia.
Te buscan los besos, dan mil vueltas,
vienen y van, locos por hallarte:
miles de besos que no te encuentran
y lloran, huerfanitos de madre,
sedientos de la sed de tu boca.
Van y vienen, van y vienen,
y en su ir no se detienen
y en su venir no se paran.
Lloran lágrimas saladas,
que son mil noches soñadas
que mil vigilias deparan.
Las vigilias son tu ausencia rara,
tu no estar, tu vacío, mi nada,
mi ser yo sin ti, que es el no ser.
Los días me son interminables,
no me encuentro en ellos. No te encuentro.
Los besos que me nacen son tristes
porque nada más nacer te lloran.
Son besos vacíos de los tuyos,
besos que no te están siendo dados...
Besos más que tristes: tristérrimos.
Van y vienen, van y vienen,
y en su ir se mantienen
y en su venir desesperan.
Lloran lágrimas saladas
de tristeza tan preñadas
que abortaran si pudieran.
Pero no dejan de ir,
y parten ilusionados:
no lo quieren asumir.
Sueñan con dar con tu boca,
al sueño van aferrados:
la verdad les descoloca.
Y lloran sus lagrimitas
como las llora un niño:
lágrimas tan chiquititas
que apenan de tan pequeñas
aunque grandes en cariño:
Sueñan contigo. ¿Les sueñas?
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© 2006 Halloran