Rubén Barreiro
Poeta recién llegado
Aquella tinta no fue eterna.
¿Hasta dónde un río calla,
o expande su propio nombre?
Cuando aun más naturaleza sea, sabré.
Cuando huellas solo sean
lo que un hombre fue.
Incesante búsqueda de lo eterno,
que cautiva con la música
de sus vientos, con silenciosa,
leve quietud.
Quisiera que verdad, una sola
hubiera, quizás con pequeña boca,
conforme y a tientas,
cuando la duda eclipsa la razón
de mi existir.
Un charco será lo que llovimos,
y eso es demasiado:
Eco por siempre,
polvo en la sombra,
onda que firme escapa...
¿Hasta dónde un río calla,
o expande su propio nombre?
Cuando aun más naturaleza sea, sabré.
Cuando huellas solo sean
lo que un hombre fue.
Incesante búsqueda de lo eterno,
que cautiva con la música
de sus vientos, con silenciosa,
leve quietud.
Quisiera que verdad, una sola
hubiera, quizás con pequeña boca,
conforme y a tientas,
cuando la duda eclipsa la razón
de mi existir.
Un charco será lo que llovimos,
y eso es demasiado:
Eco por siempre,
polvo en la sombra,
onda que firme escapa...