Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
En tu ventana se cristaliza
el olvido,
en tu ventana crece
la distancia y el silencio,
como una escarcha inviolable
mi sol no puede tocarte.
Distraídos tus ojos de los míos
ausentes de mi cara en el tiempo,
mi voz solo se acerca
ya no puede tocarte,
y te buscan mis palabras
como golondrinas perdidas
y heridas en su vuelo,
se olvidaron de volar,
ya no tientan tu oído.
Y vuelan ellas
como si no supieran volar,
como si no supieran
que son palabras torpes,
creen tener alas,
y esencia,
algunas pretenden aromas
que no conocen,
y se inventan alas,
alas, para llegar a ti.
Golondrinas perdidas
y heridas en su vuelo,
en tu ventana se cristaliza
el olvido,
y tu voz se calla
y tu mirada se distrae.
Mira la luna un momento,
que yo estoy ahí.
Tu reinas tu ventana,
yo te espero en el espejo,
sacándome tus noches y tus mañanas
con agua,
como si pudiera lavar mi alma,
como si te pudiera borrar
mientras los años me alejan de ti.
De tus confines
me hago dueño,
aunque tú no lo sepas
debes saber que,
de la clisa que el universo
dejo en tus ojos,
soy prisionero.
Mira la Luna un momento,
que mis ojos están ahí
desde que te perdí.
el olvido,
en tu ventana crece
la distancia y el silencio,
como una escarcha inviolable
mi sol no puede tocarte.
Distraídos tus ojos de los míos
ausentes de mi cara en el tiempo,
mi voz solo se acerca
ya no puede tocarte,
y te buscan mis palabras
como golondrinas perdidas
y heridas en su vuelo,
se olvidaron de volar,
ya no tientan tu oído.
Y vuelan ellas
como si no supieran volar,
como si no supieran
que son palabras torpes,
creen tener alas,
y esencia,
algunas pretenden aromas
que no conocen,
y se inventan alas,
alas, para llegar a ti.
Golondrinas perdidas
y heridas en su vuelo,
en tu ventana se cristaliza
el olvido,
y tu voz se calla
y tu mirada se distrae.
Mira la luna un momento,
que yo estoy ahí.
Tu reinas tu ventana,
yo te espero en el espejo,
sacándome tus noches y tus mañanas
con agua,
como si pudiera lavar mi alma,
como si te pudiera borrar
mientras los años me alejan de ti.
De tus confines
me hago dueño,
aunque tú no lo sepas
debes saber que,
de la clisa que el universo
dejo en tus ojos,
soy prisionero.
Mira la Luna un momento,
que mis ojos están ahí
desde que te perdí.