HÉCTOR
Eres mi poesía; yo el instrumento inspirado.
Causas lo que no puede causar otras aguas.
Eres la ola que viene a mis arenas,
dejando lo tuyo,
la hojarasca mullida y separada de los tallos;
y llevando de lo mió, las partículas más endebles,
a tus profundidades donde se gesta la vida.
Me envuelves con tus sales,
me aspiras con el remolino de tu encanto
y me resurges nuevo, el atisbo del alma,
a la meta del amor en su esplendor.
Eres la ola que viene a mis arenas,
dejando lo tuyo,
la hojarasca mullida y separada de los tallos;
y llevando de lo mió, las partículas más endebles,
a tus profundidades donde se gesta la vida.
Me envuelves con tus sales,
me aspiras con el remolino de tu encanto
y me resurges nuevo, el atisbo del alma,
a la meta del amor en su esplendor.
Última edición: