Tatiana Forero
Poeta recién llegado
Mírame a mí, derramando en un manantial,
Todas aquellas lágrimas que algún día fueron alegría.
Mírame allí, en medio de la perturbadora soledad llena de ira y de agonía.
Ahora mírate tú, con tu aire triunfante,
Con tu mirada penetrante,
Adulas de ser el mejor
Y de que nadie jamás te podrá vencer.
Eres compasivo, eres amoroso,
Pero dudas de entregar tu cariño sin condiciones.
Todos te rodean y a todos los amas,
Como ellos te aman a ti.
Pero en un momento, diriges tu vista
Hacia un rincón y allí estoy yo.
Qué sientes al ver que tú amas a todos,
Quienes te rodean y yo tan solo te observo.
Mírame, mira hacia aquel rincón,
Al rincón de tu corazón, de tu alma
Y dime por favor qué piensas
Que sientes al verme allí tan sola.
Te diriges hacia mí, pero no me miras,
Tan solo piensas que aquel es un rincón vacío
Donde no hay nada, ni nadie para hablar,
Y continuas sonriente, adulando de tu perfección.
Yo te miro, buscando en ti una respuesta
Te sigo con la mirada, viendo fijamente tus ojos
Y solo para darme cuenta, de que no existo
Para alguien tan amoroso como tú.
Y la dulzura de mis ojos se desvanece
Como en el profundo cielo tu sonora voz
Y de nuevo llega la tristeza y la soledad
Y me doy cuenta de que en tu corazón
Para mi no existe el calor de un te quiero,
De que para ti todo terminó.
Todas aquellas lágrimas que algún día fueron alegría.
Mírame allí, en medio de la perturbadora soledad llena de ira y de agonía.
Ahora mírate tú, con tu aire triunfante,
Con tu mirada penetrante,
Adulas de ser el mejor
Y de que nadie jamás te podrá vencer.
Eres compasivo, eres amoroso,
Pero dudas de entregar tu cariño sin condiciones.
Todos te rodean y a todos los amas,
Como ellos te aman a ti.
Pero en un momento, diriges tu vista
Hacia un rincón y allí estoy yo.
Qué sientes al ver que tú amas a todos,
Quienes te rodean y yo tan solo te observo.
Mírame, mira hacia aquel rincón,
Al rincón de tu corazón, de tu alma
Y dime por favor qué piensas
Que sientes al verme allí tan sola.
Te diriges hacia mí, pero no me miras,
Tan solo piensas que aquel es un rincón vacío
Donde no hay nada, ni nadie para hablar,
Y continuas sonriente, adulando de tu perfección.
Yo te miro, buscando en ti una respuesta
Te sigo con la mirada, viendo fijamente tus ojos
Y solo para darme cuenta, de que no existo
Para alguien tan amoroso como tú.
Y la dulzura de mis ojos se desvanece
Como en el profundo cielo tu sonora voz
Y de nuevo llega la tristeza y la soledad
Y me doy cuenta de que en tu corazón
Para mi no existe el calor de un te quiero,
De que para ti todo terminó.