Pasan los segundos, los minutos y las horas,
Y la noche también me quiere abandonar.
Pasan las personas y todos los que quieren olvidar,
Y el crepúsculo naciente me pregunta: ¿A dónde vas?
Un templo de perfectos sacramentos,
Con aroma a tus cabellos,
Con aroma a felicidad,
Un templo de santísima libertad.
Limitando quiméricamente
Con lo excelso de mi pasión,
Aquel templo lleno de fulgor,
Visito con fe y todo el corazón.
Y la noche también me quiere abandonar.
Pasan las personas y todos los que quieren olvidar,
Y el crepúsculo naciente me pregunta: ¿A dónde vas?
A ningún lugar, a ningún lugar
No hay lugar a donde quiera ir,
No hay lugar que no me haga recordar,
Mas solo uno que me enseñó a vivir.
No hay lugar a donde quiera ir,
No hay lugar que no me haga recordar,
Mas solo uno que me enseñó a vivir.
Un templo de perfectos sacramentos,
Con aroma a tus cabellos,
Con aroma a felicidad,
Un templo de santísima libertad.
Donde no tengo yo que callar este amor,
Y rendirle tributo puedo yo con toda razón.
Donde soñar con tus besos pecado no es,
Y pedirlos a viva voz consentido se me es.
Y rendirle tributo puedo yo con toda razón.
Donde soñar con tus besos pecado no es,
Y pedirlos a viva voz consentido se me es.
Limitando quiméricamente
Con lo excelso de mi pasión,
Aquel templo lleno de fulgor,
Visito con fe y todo el corazón.
Pidiendo un milagro
A cambio de lágrimas y sudor,
Pidiendo que me quieras tan pocamente
Comparado a todo lo que te quiero yo.
A cambio de lágrimas y sudor,
Pidiendo que me quieras tan pocamente
Comparado a todo lo que te quiero yo.